Por experiencia propia sé que no siempre se gana. En mi curro viví una experiencia durísima de este tipo, con 178 personas despedidas a pesar de la huelga de dos meses que sostuvimos, se crearon situaciones muy chungas, de enfrentamientos entre compañeros (aunque muchos no merecen ese nombre).
Por supuesto, UGT y CCOO tragaron enseguida con los despidos, dando lugar a una división brutal dentro de la plantilla y fomentando el esquirolismo. Creo que esos dos son el mayor cáncer que tiene a día de hoy el movimiento obrero (hablo a nivel de sindicatos, luego a nivel personal, sí que es cierto que hay gente buena y luchadora dentro de ellos, pero a esos las cúpulas se encargan bien pronto de atarlos de pies y manos para que no molesten demasiado al señor empresario, o directamente les dan la patada)
Hoy es el día, cuatro años después, en que mucha gente aún no se habla debido a aquello. Hubo coches con las ruedas pinchadas, otros abollados, pintadas dentro de la fábrica... pero no os lo perdais, ¡los coches atacados eran de los huelguistas y las pintadas contra ellos! ¡Los esquiroles, los que estaban dejando tirados a sus compañeros eran encima los que les hacían mil y una putadas! El mundo al revés. En fin, así nos va, cada vez retrocediendo más en derechos sociales y laborales. Al final, mirado en conjunto, nos merecemos que todo se vaya a la mierda y nos den por el culo, nos lo estamos ganando a pulso. Solo que luego ves un grupo de gente, muy poquita, pero que ahí está, por la que merece darlo todo y pelear contra corriente para que las cosas no vayan en esa dirección.
Bueno, lo dejo, que me estoy poniendo filosófico y no son horas.