Manda coj... "No se ría de la gente que está trabajando" es lo que me ha contestado una completa desconocida que ha llamado a mi casa.
Como podéis imaginar, es de suponer que es una de las miles de comerciales que me acosan a todas horas. Yo no me he reído, ni he insultado a nadie. La cosa ha sido, literalmente, así:
Tipa: ¿Está J (nombre de mi marido)?
Yo: No, ¿quién es?
Tipa: Soy Cristina, ¿es usted su esposa?
Yo: Soy su querida. ¿Y usted quién es?
Tipa: ¿Su qué?
Yo: Su querida, ¿y usted quién es?
Tipa: Soy su mujer.
Yo: ¿En serio?
Tipa: Bueno, no ser ría de la gente que está trabajando.
Como me ha colgado el teléfono no me ha dejado contestarle. Así que me desahogaré por aquí. Vamos a ver, Cristina, si alguien llama a mi casa, especialmente una mujer, y pregunta por mi marido, lo educado es presentarse. Que ahora cuando venga de trabajar lo mismo lo estoy esperando rodillo de amasar en mano para preguntar quién es esa fulana que llama por teléfono a nuestra sagrada casa preguntando por él por su nombre de pila. Y después de vacilarme diciendo que eres su mujer (aquí ya vamos a tener problemas serios, que la poligamia es un delito) no me vengas con que yo soy la que se ríe. Que yo soy la querida de mi marido, yo no he mentido en ningún momento. Su querida y amantísima esposa, concretamente.
Así que, Cristina, si estás trabajando a mí desde luego no me lo has hecho saber en ningún momento. Y tampoco sé en qué trabajas, que a hacer la calle también lo llaman trabajo. Yo suelo ser muy educada con los comerciales que llaman de forma educada, que cada vez son menos. Si son educados les digo que no estoy interesada y que mejor empleen su tiempo en otra persona. Si no lo son les cuelgo directamente. Hoy no lo he hecho porque en ningún momento esta persona se ha identificado como una comercial de ninguna empresa, que es ya el colmo de la mala educación (sin contar con aquella que me llamó a las once menos cuarto de la noche, que menos mal que el teléfono no tiene función de acogotamiento remoto porque habría salido en la sección de sucesos).
Eso y los mensajitos que alguna vez le han llegado al móvil del tipo "una chica quiere conocerte" me tienen harta. Menos mal que mi santo marido está libre de sospecha.
¿Qué pensáis? ¿Este tipo de llamadas pueden generar problemas domésticos en las parejas en las que falta confianza? ¿Qué hacéis cuando os llaman de esta forma, colgáis, vaciláis, seguís el rollo, o según os pille de humor?