Abran paso, se viene el octavo arte
Los videojuegos hacen su aparición en el mundo del arte. Un grupo reconocido de académicos, curadores y críticos está preguntándose si el musculoso digital Duke Nukem merece el mismo estudio y admiración que una pintura de Degas.
El movimiento ha dado origen a clases universitarias donde se desconstruye el simbolismo de casas de muñecas digitales como The Sims a monografías que analizan la composición y la iluminación en juegos donde hay que matar a todos como Doom y a exposiciones en el County Museum of Art de Los Angeles y el Yerba Buena Center for the Arts, en San Francisco.
"Los juegos son un medio artístico fuerte que recién ahora está madurando", opina René de Guzmán, curador de artes visuales para el Centro Yerba Buena. Junto con la Stanford University, la galería acaba de presentar una exposición llamada Bang the Machine: Computer Gaming Art and Artifacts. Según Guzmán, "son una forma de narración interactiva. Algunos juegos son, francamente, muy bellos."
Hubo muchísimos directores de cine en los primeros años "que no pensaban lo que hacían como arte, que era sólo espectáculo", dice Chris Swain, profesor de diseño de juegos en la Escuela de Cine y Televisión de la USC, donde se ofrece una maestría en estudios sobre juegos. "Con el tiempo, el cine se legitimó como un medio artístico porque había gente que quería llevar las cosas para adelante. Lo mismo pasará con los juegos".
Hasta mediados de la década de 1990, los videjuegos eran diversiones relativamente crudas. Los gráficos eran torpes y deslucidos. La música se limitaba a estribillos repetidos de golpes y silbidos. Los argumentos eran simples: matar a los extraterrestres, comerse a los fantasmas. La cuestión era obtener muchos puntos, no hacer arte.
Desde entonces, la proliferación de microprocesadores baratos y potentes ha permitido obtener sonido e imágenes visuales con la misma calidad que en el cine en consolas para juegos relativamente baratas. Los juegos tienen ahora efectos especiales, guiones extensos con guiños elaborados, bandas de sonido originales y actores profesionales como narradores. Es la imaginación, no la tecnología, lo que define los límites del juego.
El que mejor ilustra esta evolución es Return to Castle Wolfenstein, lanzado en 2002. El Castle Wolfenstein original, creado en 1983, era una aventura simple en un castillo animado repleto de nazis. Los soldados enemigos eran figuras delgadas en dos colores con esvásticas pixeladas en sus pechos. La mayor hazaña tecnológica del juego era que los nazis gritaban las órdenes en alemán digitalizado. La nueva versión toma más del cine. Aquí los jugadores ven la acción en la pantalla como si estuvieran en el juego, en los zapatos del héroe, el oficial B.J. Blazkowicz.
"No sé cómo pueden decir que los juegos no son arte", afirma Jason Rubin, co-presidente de Naughty Dog Inc., un estudio de juegos de Santa Monica que creó las series de juegos Crash Bandicoot y Jak and Daxter.
Rubin forma parte del equipo que selecciona piezas para exhibir en una exposición que se realizó en el County Museum of Art de Los Angeles y que llevó como título Into the Pixel.
Por su parte, Douglas Blake, presidente del Consejo de Artes Gráficas del Museo comentó que es la primera vez que el museo se introduce en el mundo de los videojuegos.
Según Blake, "a la larga, el arte digital estará dentro de la esfera del museo, igual que la Biblia de Gutenberg. En 1890, Toulouse—Lautrec pintaba posters, y nadie pensaba que eran arte. Cien años más tarde, forman parte del mundo del arte".
La USC ofrece el único programa académico centrado en los elementos artísticos de los juegos. Electronic Arts Inc., la editorial de juegos más grande del mundo, dio una subvención de 8 millones de dólares para ese programa.
"Cuando la USC inició la escuela de cine hace 75 años, había escépticos —explica Swain—. Creemos que los juegos son la literatura del siglo XXI. Si miramos los juegos hoy, cuesta verlo. Pero están todas las piezas en su lugar para que esto ocurra".
(c)Los Angeles Times y Clarín.
Traducción de Cristina Sardoy.
Os pongo esta noticia q aunq sea algo antigua.. trata sobre un debate todavia reciente.
Creeis q los videojuegos deberian recibir ya a corto plazo el distintivo de arte? Yo creo que han hecho meritos suficientes para conseguirlo. Creo ademas, q con todo el "nuevo" fenomeno del coleccionismo retro se esta dando un gran empujon al videojuego como disciplina artistica.
No se si ya se habrá hablado de este tema en el foro, pq por busqueda avanzada no he encontrado nada al respecto
PD: Tambien se dice que ese honor se lo puede llevar el comic, con mucha mas antiguedad q el videojuego y el beneplacito de muchos criticos, en este caso.. creeis q el videojuego debe ser el octavo o el noveno?