Yo soy uno de los mejores polvos de mi padre y mi madre, los otros dos mis hermanas. Como los padres no hay nada, y ya como una madre, ni te cuento. Como una madre, como esi si que no hay nada.... pero nada de nada... Saludetes.
Hola, yo vine a este mundo cruel, en la España con regusto a carajillo, en la España de llamar libertades a casi cualquier cosa fuera del trabajo, donde el morbo lo ponía Lola Flores, el humor, Alfredo Landa, el Pajares y el Esteso. Donde se decía que el futuro era socialista.
Si mi madre se iba a trabajara eso de las 6.45 (mas o menos), no recuerdo yo ninguna mañana fría o calurosa, que no me subiera un vaso de leche a la cama. Todos los veranos la playa, cada tarde, carrito en mano, mi hermana sentada y yo andando, a la playa, y a pesar de cómo estuvieran las cosas, siempre habían diez duros para un polo de hielo de limón o de fresa; luego descubrí las almejas de vainilla, pero eso ya es otro cantar.
Luego, nació mi otra hermana, ya tres hijos, tres bocas, pero ella jamás se rendiria. Empezó a trabajar a parte de lunes a viernes en el almacén, los fines de semana en el campo, solo por el motivo (según ella mas que suficiente) de darnos a sus hijos todos los caprichos. Crecí con los abuelos, como todos los niños hijos de padre obreros.
Mi madre jamás se rinde, nunca decae, nunca flaquea, es mas, si me apuráis, nunca la vi llorar.
Siempre te escucha, en los largos años de instituto cuando se celebraba una cena, una salida, lo que fuera, siempre tenia dinero para que pudieras ir.
Quizas no sea la mejor madre del mundo, para mi si lo es, igual, que con toda confianza te digo, para ti, la tuya es la mejor.
Todos llegamos a casa cabreados, pero jamás arremetemos contra nuestra madre, la tenemos en un pedestal, en un trono. La vida no seria la misma sin ella.
Son psicólogas, amigas, educadoras, trabajadoras, limpiadoras, planificadoras, ambles, seguras de si mismas.
Esto es un tributo a todas las mujeres, a todas las mujeres que antes o después deciden ser madres, ya sea por que lo deciden o por que la naturaleza les invita a hacerlo.
Esto es un agradecimiento a todas las madres del mundo, por que sufren en silencio lo que un hombre gritaría a los cuatro vientos.
Esto es un manifiesto a todas las mujeres, que deciden quitarse el pan de la boca para que su hijo coma.
Esto es una felicitación a todas las madres, que a los que nacimos hace ya la unos 29 o 30 años, no siguen tratando aun como niños.
Por ser las primeras en levantarse, las ultimas en ir a la cama.
Por cierto, una madre en esencia es una mujer.