¡Buenos días!
Ayer salí y tuve el bajón y la llorera que no había tenido desde la ruptura. Eso más cosas varias... el horror. Pero lo necesitaba, necesitaba estar entre los brazos de un amigo y desahogarme. Supongo que realmente es lo que había echado en falta todo este tiempo, poder ser frágil y derrumbarme. Que me acunasen por una vez y no tener que ser yo la que va tirando
del mundo entero. Fue estupendo.
Después de eso el resto de la tarde y noche genial. Me reí como nunca y volví a sentirme "yo".
Sé que aún me quedan momentos duros por delante (en dos semanas volver a casa de mi ex a llevarme las cosas... buffff) pero es lo que toca. Mientras tanto, tengo un listado de cosas para hacer con las que ocupar mi tiempo y sentir que voy haciendo algo con mi vida.
Pero bueno, no me puedo quejar. Que no todo el mundo manda su vida entera a la mierda de un día para otro y se sigue levantando de la cama como si nada. Aunque el como si nada es "Maldito averno en vida, arghhhh, te voy a derrotar y voy a construir un imperio sobre los cadáveres de veinte morsas". Cosas de lidiar además con una depresión endógena y sus terribles despertares. Si es que cuando me pongo a abarcar cosas gafes, lo hago a lo grande

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Pese a todo, me considero afortunada. Porque soy consciente de todas las implicaciones de mi situación y lo estoy llevando bastante bien. Poca gente lo entiende (poca gente tiene trastornos mentales y encima se encuentra en situaciones de cambio radical como la mía), pero no me importa. Yo tengo una misión (o dos) y nada ni nadie me impedirá someteros a todos y traficar con vuestros órganos. Ea.