Ojo la que se está liando en Brasil.
Brasil vuelve a ser noticia por un estallido de violencia sin precedentes en las favelas de Río de Janeiro. En las últimas semanas, la llamada “Operación Contención”, lanzada por el gobierno del estado de Río, ha dejado más de 130 muertos y centenares de detenidos.

El enfrentamiento entre las fuerzas de seguridad y el Comando Vermelho (CV) —la mayor facción criminal del país— ha revelado una nueva dimensión del conflicto: el uso de drones armados con explosivos por parte de los narcotraficantes.
Raíces
Las favelas, nacidas hace más de un siglo como asentamientos informales, se convirtieron en territorios marginados donde el Estado está prácticamente ausente. En ese vacío prosperaron organizaciones criminales como el Comando Vermelho, fundado en los años 70 por presos comunes y políticos durante la dictadura militar.
Hoy, el CV controla buena parte del tráfico de drogas y armas de Río y mantiene un sistema de “gobierno paralelo”: impone reglas, cobra impuestos ilegales y actúa como autoridad local.
El Estado solo entra con operativos militares, lo que ha convertido a las favelas en campos de batalla urbanos.

La “Operación Contención”: guerra total en Río
El gobernador Cláudio Castro, aliado del presidente Jair Costa (sucesor político de Bolsonaro y defensor de la línea dura en seguridad), ordenó la ofensiva contra el Comando Vermelho en los complejos de Alemão y Penha.
Participaron más de 2.500 agentes, blindados, helicópteros y drones de vigilancia.
El objetivo oficial era capturar a cabecillas del CV y destruir depósitos de armas. Pero lo que siguió fue una batalla de tres días, con tiroteos, barricadas en llamas y fuego cruzado en calles repletas de civiles.
Las autoridades contabilizan unas 60 muertes, aunque las ONG hablan de más de 130, incluyendo niños y mujeres.
Los “drones bomba”: una nueva amenaza
Por primera vez en Brasil, el Comando Vermelho utilizó drones equipados con explosivos caseros para atacar posiciones policiales.
Videos filtrados muestran aparatos lanzando cargas sobre vehículos blindados y puestos de control.
Según fuentes de inteligencia, estos drones fueron modificados artesanalmente con tecnología importada de Paraguay y Colombia, y se inspiran en tácticas vistas en México y Oriente Medio.
Este salto tecnológico cambia las reglas del juego: la policía no estaba preparada para un combate aéreo en entornos urbanos, y varios helicópteros debieron retirarse por riesgo de impacto.
Expertos advierten que esta innovación podría extenderse a otras facciones criminales, como el Terceiro Comando Puro (TCP) o el PCC de São Paulo.

Violencia, política y polarización
El conflicto ocurre en un contexto político tenso.
El presidente Lula da Silva ha impulsado una política de “tolerancia cero” contra el crimen, apoyada por sectores militares y conservadores.
Su discurso es claro: “Los criminales eligieron la guerra, y la guerra tendrán”.
Sin embargo, la oposición —encabezada por partidos de izquierda y movimientos sociales— acusa al gobierno de usar la violencia como herramienta electoral, especialmente de cara a las elecciones municipales de 2026.
Denuncian que las operaciones no resuelven el problema estructural de la pobreza, sino que perpetúan un ciclo de represión y exclusión.
La ONU, Amnistía Internacional y la Defensoría Pública de Brasil han pedido una investigación independiente por posibles ejecuciones extrajudiciales y abusos policiales.
En redes sociales circulan videos de residentes denunciando disparos indiscriminados y allanamientos sin orden judicial.
¿Qué viene ahora?
Analistas coinciden en que Brasil se acerca a una militarización sin precedentes de la seguridad pública.
El uso de drones bomba, el poder creciente de las facciones criminales y la polarización política conforman un cóctel explosivo.
Si no se combinan medidas sociales con control territorial real, advierten los expertos, la guerra en las favelas podría extenderse a todo el país.
En definitiva, lo que está ocurriendo en Río no es solo una lucha contra el narcotráfico, sino una batalla por el control del Estado y de la narrativa nacional.
Entre los drones bomba del Comando Vermelho y la mano dura del gobierno, los grandes perdedores siguen siendo los mismos: los habitantes de las favelas, atrapados entre dos fuegos y olvidados por el Brasil oficial.
Cómo drones y fusiles importados acaban en manos del crimen organizado en Brasil y están transformando el conflicto urbanoEl fuego y la muerte se apoderaron de las calles de dos favelas de Río de Janeiro esta semana a raíz de un megaoperativo policial contra la banda criminal Comando Vermelho que dejó un saldo de más de 120 muertos, entre ellos cuatro policías.
https://www.bbc.com/mundo/articles/c4g32d0rzr5oBrasil: la guerra silenciosa entre crimen y políticahttps://www.infobae.com/opinion/2025/10 ... -politica/