Un pijo le dice a su padre: "papa, comprame un coche", le contesta el padre: "Una mierda, y este responde: Un twingo nooooo
Ese chiste de esa epoca resume lo que muchos soltaban del twingo, que lo unico que lo salvaba era que sus asientos formaban una cama que solo era entorpecida por la palanca de cambios y la de freno.