Comprueba primero que el cable SATA esté bien. Usa otro para probar.
Si ves que el SATA está bien, usa el GetDataBack, el TestDisk o el Explorador de Windows y explora el disco para intentar recuperar la información lo primero, no vaya a ser que el disco esté fisicamente mal y entonces sí que lo pierdas todo definitivamente.
Luego, haz una exploración de superficie con el chkdsk de Windows (Disco > Botón derecho > Propiedades > Herramientas > Comprobación de errores > Activando las dos casillas) o un formateo lento. Si de ahí no se recupera, lo puedes ir tirando, pero primero salva los datos.