El maestro del sigilo Styx vuelve a la carga con Styx: Blades of Greed, un juego desarrollado por Cyanide Studio que desde hoy se encuentra disponible para PlayStation 5, Xbox Series y PC a través Steam y Epic Games Store a cambio de 49,99 euros en consola y 39,99 euros en PC. Esta es la tercera entrega de la saga Styx después de Master of Shadows (2014) y Shards of Darkness (2017).
La campaña de Styx: Blades of Greed se desarrolla en el continente de Iserian y tiene lugar poco después de la segunda entrega Shards of Darkness, cuando Styx abandona Korrangar, la ciudad de los elfos oscuros, con la tarea cumplida. Ahora el objetivo de este goblin es conseguir cuarzo, el recurso más valioso y peligroso en un mundo al borde de la guerra entre elfos, humanos y orcos. Styx quiere el cuarzo para obtener nuevas habilidades que lo ayudarán en su misión de búsqueda del poder. Para cumplir con su cometido nuestro protagonista debe lidiar con la Inquisición, un grupo de humanos empeñado en exterminar las otras razas.
La aventura que sigue el guion de Blades of Greed marca el inicio de la Gran Guerra y la creación de la Mano Negra, el grupo de mercenarios que juega un papel clave en los eventos de Of Orcs and Men, el primer juego de la saga.
Para superar los desafíos que le esperan a lo largo y ancho de Iserian, Styx cuenta con un nuevo arsenal de herramientas que le otorgan mayor libertad de movimiento y nuevas formas de deshacerse de los enemigos. Una de las principales novedades es el gancho de agarre, un elemento que amplía las posibilidades del movimiento vertical, mientras que el planeador permite atacar desde el aire o escapar. También hay herramientas que desbloquean nuevas formas de progresar como en un metroidvania. Son opciones que deberían ser muy útiles en una entrega que apuesta por ofrecer unos entornos de mayor tamaño.
En el repertorio de poderes de Styx tenemos la clonación y la invisibilidad, así como las habilidades otorgadas por el cuarzo que incluyen el control mental y la manipulación del tiempo. El título plantea cada escenario como un rompecabezas que se debe solucionar usando las habilidades de Styx. También existe la opción de echar mano a la daga y ser más expeditivo a la hora de despachar a los enemigos, pero la esencia del juego es el sigilo. Cyanide Studio asegura que Styx: Blades of Greed se mantiene fiel a sus raíces, pero con una experiencia refinada para que sea más accesible e intuitiva.
Además de sus propias habilidades, en esta ocasión Styx cuenta con un grupo de aliados y una base de operaciones en un zepelín. Ahí el goblin puede recurrir a su grupo de confianza para fabricar armas y pociones antes de poner en marcha la próxima misión.
La campaña de Styx: Blades of Greed se desarrolla en el continente de Iserian y tiene lugar poco después de la segunda entrega Shards of Darkness, cuando Styx abandona Korrangar, la ciudad de los elfos oscuros, con la tarea cumplida. Ahora el objetivo de este goblin es conseguir cuarzo, el recurso más valioso y peligroso en un mundo al borde de la guerra entre elfos, humanos y orcos. Styx quiere el cuarzo para obtener nuevas habilidades que lo ayudarán en su misión de búsqueda del poder. Para cumplir con su cometido nuestro protagonista debe lidiar con la Inquisición, un grupo de humanos empeñado en exterminar las otras razas.
La aventura que sigue el guion de Blades of Greed marca el inicio de la Gran Guerra y la creación de la Mano Negra, el grupo de mercenarios que juega un papel clave en los eventos de Of Orcs and Men, el primer juego de la saga.
Para superar los desafíos que le esperan a lo largo y ancho de Iserian, Styx cuenta con un nuevo arsenal de herramientas que le otorgan mayor libertad de movimiento y nuevas formas de deshacerse de los enemigos. Una de las principales novedades es el gancho de agarre, un elemento que amplía las posibilidades del movimiento vertical, mientras que el planeador permite atacar desde el aire o escapar. También hay herramientas que desbloquean nuevas formas de progresar como en un metroidvania. Son opciones que deberían ser muy útiles en una entrega que apuesta por ofrecer unos entornos de mayor tamaño.
En el repertorio de poderes de Styx tenemos la clonación y la invisibilidad, así como las habilidades otorgadas por el cuarzo que incluyen el control mental y la manipulación del tiempo. El título plantea cada escenario como un rompecabezas que se debe solucionar usando las habilidades de Styx. También existe la opción de echar mano a la daga y ser más expeditivo a la hora de despachar a los enemigos, pero la esencia del juego es el sigilo. Cyanide Studio asegura que Styx: Blades of Greed se mantiene fiel a sus raíces, pero con una experiencia refinada para que sea más accesible e intuitiva.
Además de sus propias habilidades, en esta ocasión Styx cuenta con un grupo de aliados y una base de operaciones en un zepelín. Ahí el goblin puede recurrir a su grupo de confianza para fabricar armas y pociones antes de poner en marcha la próxima misión.