RECOPILATORIO de relatos cortos y demás by w1r3d ;)

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Mi larús personal. Hoy:Navidad.

NAVIDAD: ƒ. Festividad en la cual plantamos un pino en medio de casa y lo adornamos con diversos y variados artículos (dependiendo de la economía familiar había alguna bola nueva o se ponía todo lo del año pasado). Alegría, felicidad y armonía entre los nuestros, una cena simulada en compañía de toda nuestra querida familia, ese primo con el que nunca te hablas o ese cuñado que te cae de puta pena, una partida de cartas aguantando comentarios únicamente oídos en un estanque de besugos, esa tía que te suelta algo de pasta. Pastas, turrón, champán. Y las uvas. Cómete las 12 y pide un deseo. La incertidumbre de un nuevo año esperado con ansiedad, acogido con los brazos abiertos. Gente, consumo, dinero malgastado. Materialismo, unas fechas donde los grandes se hacen aún más, y donde los pequeños comemos ignorantes unas míseras uvas envueltas en un kleenex. Y el deseo queda en el aire. Igual que en los cumpleaños, al apagar las velas el humo se lo lleva. Identidades ficticias para ciertos personajes que pueblan nuestro personal mundo imaginario infantil. Mi primer juguete navideño que recuerde. En la cama aún recien levantado un electro con 8 o 10 láminas varias de preguntas y respuestas, y una luz roja que se encendía cuando acertabas al unísono de un timbre chirriante que más tarde me dí cuenta que se podía desactivar. El cumpleaños de mi abuela. Lágrimas, sollozos, año tras año, con la alegría de estar todos juntos y ver que cada año le queda menos, y que todos estamos bien, sanos, fuertes, con trabajo. Un menú especial. Pause || . Salgamos. Las nocheviejas son bestiales. Todos los locales de gente a rebosar, precios desorbitados, y empujones y achuchones para saciar la sed. Y un matasuegras vuelve a sonar cerca de ti. Joder. Que bonita es la navidad. Rostros de la gente entumecidos por el frío y bocas que expulsan vaho en cada esquina. Un ex_alcohólico regala caramelos a los críos vestido de papanoel. La canción del Olentzero. Anuncios de juguetes como plato fuerte en el menu de telebasura. Profesionalmente estudiados para incitar a malgastar y principales fundadores de la ostentación infantil. Día tras día, el mismo menú, como si el cocinero quisiera acostumbrarnos a un solo plato. Hoy tenemos:consumo. Los que sobrepasan ciertas cantidades letra blanca pequeña recordándolo. Esos no. La alegría de la cesta, alimentos y bebidas llenas de adornos disfrazando de verde esperanza su valor económico. La lotería. Unos niños cantando números de una forma muy extraña, expectación. Esperanzas frustradas. Trenes de castañas por la calle, la fachada navideña de El Corte Inglés, gente circulando con bolsas repletas de regalos. Nieve. Por el día y por la noche. Un paseo por el centro, caras de alegría, palpante complicidad, villancicos de banda sonora y bolas de colores. Mi piel. Un buen aislante. Frenando filtraciones de falsa alegría que nos asaltan cada metro. Como las raciones de felicidad que mi vecino regala a los niños con la cara pintada de negro. Y es que es Navidad, y la felicidad está de moda. Está por ahí, ¿pero donde?. No se regala. Sólo se halla. Felicidad tambien cumple años en Navidad, como mi abuela. Un buen amigo me dijo que no existía, que sólo era una simulación idealista temporal. Un día la hallé en la sonrisa de una chica, luego la perdí de vista, y se lo conté a mi amigo. Él se rió de mí. Porque la porción más grande de esta tarta humanidad sigue teniendo la nata caducada, enmascarillados por una sociedad que impone sus pautas. Si fueran perro les tiraríamos una pelota y nos traerían el palo, si fueran algo serían una piedra. Gracias por existir, solitarios pétalos de rosa perdidos en este inmenso campo de amapolas domesticadas. Pero la Navidad es bonita, y ahí está. Como el gusano que se viste para siempre de mariposa. El día 31. La última uva. Y echa a volar dejando atrás un año más. ¿Qué será de ti? ¿volarás a través de las cuatro estaciones en busca de tus anhelos o acabarás tatuada en un trozo de asfalto?. Incógnitas. Sólo despejadas por el mejor maestro: la vida. Y una arcada me hace vomitar todas las uvas, y mi deseo huye despavorido por el retrete, escapando y engordando a la Señora Felicidad, calle Quiensabe, capital Ningunaparte. Y una lágrima dulce cae al fondo del mar. Feliz Navidad.
odio

Érase una vez la señora Hipocresía aburríase en su casa de tanta monotonía. Hipocresía necesitaba un amigo, un compañero, un amante o alguien con quien compartir sus minutos de jodienda. Porque para joder se necesitan al menos dos entes, juntóse con el señor Dinero, apadrinado en el municipio de la superficialidad. Esa misma noche echaron tal polvo que hasta los vecinos se enteraron. Envidia daba con el mango de la escoba desde el piso de abajo, chillando que dejaran de armar escándalo, que quería dormir. Realmente quería soñar que era ella la que se acostaba con Dinero, la que echaba aquel salvaje polvo. Soledad, la del quinto, se acurrucaba en una esquina de su cuarto, y con unos tapones en los oídos, aguantaba la marea. El del piso de enfrente de la escena, Orgullo, saltaba y botaba y simulaba gemidos de mujer ensayados para la ocasión, emulando una escena aún más brutal.

Nueve meses despues, aquel salvaje y sonado polvo tuvo sus frutos. Un jodido enano cabrón dispuesto a joder por doquier logró atravesar la jungla que Hipocresía guardaba entre sus piernas y con un gesto como de comer algo agrio, se quitó el pequeño bigote que le había dejado semejante pelaje bajo su nariz. Despues de este primer contacto con el mundo exterior, juró que de mayor no comería chochos, el lo tenía claro, iba a ser chupapollas. Iba a ser el que ponía el culo cuando hacía falta, para que su papi, el señor Dinero, estuviera contento, y para que su mami, la señora Hipocresía, hiciera honor a su nombre. El iba a ser un pelota, un chivato... un indeseable.

Y así fue. Se hizo mayor y empezó a hacer sus pinitos. En el colegio simulaban el ruido de una pelota botando cuando salía al encerado y sólo hablaba con los que sacaban las mejores notas y con el profesorado. Si tenía problemas llamaba al Sr. Dinero y éste se los resolvía, si necesitaba algún consejo consultaba con su madre, y guiándose por ella tomaba las decisiones.

Hasta que un día le conocí. Ganaba más dinero que yo y le daba igual hundir a tres que a treinta, él sólo quería tener contento a su papi. Y me hundió el muy hijo de puta. Me hundió de tal manera que sólo en este texto la impotencia toma forma y se convierte en odio. Odio a ese enano cabrón, a su padre y a su madre, y a todo lo que le rodea. Hoy más que nunca.

w1r3d --- 19/12/02 20:32 Un mal día : p
Si Ronaldo fuera poeta...(¿hablaría con sus botas?)
o el spot de nike nunca publicado

Todas las vivencias que tuvieron lugar, todos esos momentos especiales, todos los sitios.

Entre cada raíl de las gomas de la suela de mis playeras se esconde un recuerdo, un lugar conocido, un terreno pisado. Y reposando al pie de mi cama, las miro. Y las recuerdo cuando reposaron al pie de tu cama. Ese día no dormisteis juntas.

Y en ese parque donde antes pasábamos las horas y donde convertíamos cualquier superficie pavimentada en un circuito de chapas, usándolas, para aplanar la tierra donde había montículos. Kilogramos de caucho consumidos por el asfalto y por cada uno de nuestros pasos, hacia delante o hacia atrás, ellas seguían ahí, desgastandose lo mismo.

Y muestra de nuestros fines de semana, atraían ese tono ennegrecido, al igual que el olor de nuestras prendas, impregnadas de bocanadas de humo. Abrigando de piel bovina mis caireles, soportando cada carrera y cada nuevo toque con vuestro resistente tejido, estilizando mi figura.

Porque fuisteis mi par de bambas preferidas, porque me acompañasteis en los mejores momentos de mi vida, porque me disteis confianza para dar el primer paso, gracias.

Compañeras de trabajo, y de ocio, siempre ahí, como el primer ladrillo de cada casa, como el pie de una piramide, como la base de un prisma. Testigos directos de mis andanzas, ingrediente necesario en mi plato diario de rutina, factor común en todos mis viajes. Siempre ahí, como el apellido que acompaña al nombre de por vida.

Pero cuando realmente os sentía era cuando esa esfera de pentagónos de cuero bordados entre sí se acercaba a vosotras. Esa fusión con el esférico creaba espectáculo, se convertía en el nacedero de números nunca vistos, de capítulos perdidos. Porque transmitisteis a mis pies vuestra síntesis con algo llamado balón y lo convertisteis en algo que me llenaba. El espíritu y el bolsillo.

Porque hize de vosotras una forma de vida, e hizísteis de mi un personaje vanagloriado. Gracias.
A Laura

Una estrella brilla más que el resto. No pasa desapercibida en este inmenso firmamento plagado de figuras luminiscentes de cinco puntas flotando en un infinito abrumador. Y brillas tanto que parece que parpadees, y hay momentos que te veo tenue. Mi astro particular, aún sigues ahí, perdurando en mis recuerdos más felices, en los momentos que más hecho de menos. Y cada noche de nostalgia, miro por la clarabolla, con la esperanza de que esté despejado, y las nubes no frenen nuestro encuentro. Y te miro, y una plaga de diminutas hormigas hambrientas vuelve a recorrer mi columna vertebral, de forma ascendente, erizando cada vello que pisan.Y revivo esos momentos, nuestros momentos, firmados por una mirada perdida en el recuerdo. Y guardo otra lágrima en mi cantimplora de pena. Para mí, sólo para mí.

Y cada minuto, cada segundo que pasa, muero un poco más. Sin ti. Esperando que otras aguas apaguen este fuego que en mí encendiste. Y el Dr. Tiempo me recetará alguna estrella trozeada perdida entre otras tantas, pasando desapercibida, que intentará suplirte de la mejor manera. Pero sólo contigo, mi astro particular, volveré a repetir aquellos pedazos de gloria donde nada importaba excepto nosotros. Y pido a algún ser inexistente que te acerque a mí, que volvamos a fundirnos en uno sólo. Pero acabo maldiciendo, maldiciendo la distancia que nos separa.
Corazones rosas

Ya no es lo mismo. La sonrisa al verme se ha vuelto cóncava, la ilusión en los ojos se ha esfumado, corroída por miligramos de veneno de sobra, por pastillas de colores, por corazones rosas. La fiesta y el vicio te han transformado, buscando en ella una vía de escape. La más cobarde, y la más rápida y efectiva. Y todo gira en torno a ello. A volver a sentir lo mismo.

Miradas desquiciadas, vasos de cubata que rulan de boca en boca para pasar el trago. Cigarrillos consumidos en cuatro caladas, bailando al ritmo de una combinación de bombo y platillos practicamente invariable, la irracionalidad, elemento común en todos esos fines de semana.

Absurdez total. Caras inexpresivas y otro peta que te llega. Rubias comesacos y morenas de curvas contundentes como centro de atención, alegrando, al menos, la vista. Luces de neón, otra hora más, sudor y adelgazamiento instantaneo en una noche. Personas convertidas en seres insustanciales, frases repetitivas y sin sentido, ambiente más acorde con un psiquiátrico que con una discoteca en sí.

El no poder conciliar el sueño, otra sesión de teletecho, de nuevo la misma película, sólo, con tu ciego. Neuronas alteradas químicamente, comportamientos anormales, respuestas inapropiadas y pupilas dilatadas mirando fijamente a un infinito muerto.

¿Qué hay de los verdaderos valores, de aquel que fuiste, de esas ocurrencias olvidadas, de vernos y sonreir, de esas llamadas por hablar, de tí?

Se escapan irreversiblemente. Espero cuando te des cuenta ya no sea demasiado tarde, y podamos compartir nuestro tiempo con aquel que fuiste, aquel que me acompañó desde que nacimos hasta que la toxicidad te cegó, con mi mejor amigo.
Libertad sin sentido

Extraño,
Nocturno,
Oscuro,
Negro.

Salía de la celda de castigo, chupado, desganado, ciego, obtuso. Sólo la esperanza de ver la luz pincelaba un brillo en sus ojos, un brillo oscurecido y circundado por un morado contundente en cada una de sus ojeras. Pero eso le daba igual, hoy volvía a su celda, a ver a más gente, a no sentirse sólo. A comer. A dormir en un colchón.

Arrogante,
Perturbador,
Vengativo,
Y homófobo.

La prisión le hacía ser así, resultó ser el peor invento de la historia, los resultados eran catastróficos. La vida de un hombre en la cárcel sólo conseguía despertar al odio más yaciente y a la desesperación más temida.

Reza,
Cuenta,
Pasa,
Acaba.

Había acabado su condena. No tenía a nadie. Llevaba 30 años a la sombra. No sabía ni a donde ir. Echaba de menos su celda, su colchón, y su viejo pupitre en el que escribía todas las noches, entre las 10 y las 11, hora de acostarse, porque él era libre,una hora al día.

Huele el mar
ahógate en fuego
calma la brisa
con tu silencio.

Conviértete en ángel moribundo,
bate las alas huyendo de ti,
deja atrás la sombra de tu ser,
que sólo quede lo blanco y puro.

Cada anochecer baja la basura cerca del portal, él la tira con aires de descuido, sujetando la puerta del portal con el pie, a la luz intermitente de una farola en la cual se distinguen polillas y demás insectos revoloteando alrededor como si fuera la entrada a algún sitio divertido.

Cierra los ojos,
Respira.
Eres libre.
Y?
2 cortas polaroids

Causa o Consecuencia

El mismo día a la hora que Juan se enteró que le había tocado la primitiva pegó tal bote en su charcutería que volcó levemente la estufa lo suficiente como para que incendiara la cortinilla de la ventana la cual expandió el terror a todo el local dejandolo todo negro.
Entre humos pensó Juan ... –menos mal que me ha tocado la lotería.-

La importancia del cariño

Todos los días a la misma hora el mismo gato al que nunca había oido maullar aparecía en mi puerta. Siempre le arrojaba algo de comida, pero el siempre se iba apenado con las orejas gachas sin probarla siquiera. Acercandose un día de nuevo a mi puerta una de las muchas personas que deambulan por la callle le acarició el lomo y el gato soltó uno de los mayores maullidos que había oido nunca.
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