por Anonymous 09 May 2003 01:23
jajajaj pos nada la cuenta el Bou
El Preston y yo compartíamos habitación, el tío siempre estaba metiendome gente rara en el cuarto (un obrero de la construcción desdentao, un chino que lo invitó a jamón y el tío casi vomita en mi cama, las italianas del Kung-Fu...) pero aparte de eso estábamos de puta madre.
Pues nada, me salió novia y hacíamos lo lógico: ir a la habitación a comernos el morro. Lo jodido es q aquella habitación parecía recepción, siempre estaba entrando y saliendo gente, que si dónde está el Torrijos, que si me dejas el abrelatas, que si te vendo unos cupones. Además estaban de obras y habían puesto unos andamios en las ventanas, y namás que obreros yendo y viniendo todo el día. Pues un día llegamos la sevillana y yo a la habitación de clase, y ella empieza a lavarse el pelo,que no había podido en casa. Yo me senté en la cama y la miraba lavarse, y ella me devolvía la mirada por el espejo, sonriéndome. Al final me levanté para alargarle la toalla, pero no hice eso sino que comencé a secarle el pelo yo mientras le acariciaba la cara con la otra mano y la miraba fijamente a los ojos. En la radio sonaba una canción romántica, y comenzamos a movernos al ritmo de la música mientras acercaba mis labios a los suyos y dejaba caer la toalla... comencé a besarla y a acariciarla, deslicé mi lengua desde sus labios hasta su cuello y la oí gemir... nos acercamos a la cama dando trompicones, sin ver nada, y nos dejamos caer en ella, era el momento perfecto, lo que había esperado toda mi vida... Y entonces se oyó la llave y este hijo de la grandísima puta entró en la habitación dando voces y diciendo que estaban haciendo inspecciones en las habitaciones, conque me dejé a mi chica en la cama y salimos al pasillo a espiar... resultó que sólo estaban entrando en las de la otra ala del edificio, pero con la poca sangre que me llegaba al cerebro me acordé de la sandwichera que teníamos para cocinar, y que estaba prohibida... así que la cogí, la metí en una cartera, se la endilgué al preston y lo mandé a dar vueltas por el pueblo. Así maté dos pájaros de un tiro, me deshacía del cuerpo del delito y a la vez del pesao de mi compañero... como sabía que no iban a venir a mi habitación, proseguimos con nuestras faenas... sólo que a los cinco minutos se presentó una amiga del Preston (sí, Marta, sí) y allí se quedó a esperar a que volviera... los cuatro sentaditos en el borde de la cama: Marta, mi novia, yo y mi cipote.
Mañana capítulo II: o de cómo Preston me cortó un polvo.