Siento si esto debería ir en alguna especie de hilo oficial, pero no he visto nada por la búsqueda. He tenido la revelación. Hoy ya sé por qué no voy a cosechar otro fracaso a la hora de dejar de fumar.
Mi último cigarrillo fue ayer, y esta mañana me he levantado con ansiedad. Lo he pasado francamente mal, preocupado por lo monumental de la tarea de dejar de fumar, con pánico a fracasar... otra vez. Me he tomado un café pensando en que faltaba algo y sabía qué era lo que faltaba. Me he vestido, me he subido en el coche con preocupación porque no hay estancos cerca de mi lugar de trabajo, por si fracaso. No es difícil fracasar, mi último intento fue bastante meditado con 2 meses de preparación, marcándome una fecha, prescindiendo de ciertos cigarrillos a lo largo del día, ajustando la cantidad de tabaco que compraba para que se acabara el mismo día. Resistí 1 hora. Me encontré con el coche sin batería, y ya tenía la excusa perfecta para no dejarlo.
Y sin embargo, ya no tengo miedo. No tengo que dejar de fumar, ya lo he dejado. Es el tabaco el que tiene que recuperarme. Cuando me he dado cuenta de esto en el coche cuando iba hacia el trabajo, no he podido evitar reirme. Es sencillísimo y toda una liberación, no es mi responsabilidad dejar de fumar. Será el tabaco el que me tenderá mil y una trampas y me hará todas las putadas posibles para recuperarme. Lo que yo tenía que hacer ya lo he hecho, que es rechazarlo, no puedo hacer nada más. Por el momento, voy a disfrutar del segundo café de la mañana mientras pienso: te tengo, cabrón, te tengo pillado por los huevos, justo al revés que ayer.



