Doce noches, trece días
muerto en vida acontecí,
augurándome un futuro
que no estaba por venir.
Si dices que tanto me quieres
y que sin mi no podrías vivir,
Me gustaría saber,
-entonces-
porque te tuviste que ir.
Entre dolor y agonía,
recuerdos, fotos y regalos,
el insomnio me domina
y oigo tu voz a intervalos.
...
Varios días han pasado.
Desde tu ausencia me acuno
acompañado de la [fiel] luna
y el involuntario ayuno.
Las heridas de tus besos
cicatrizan en mi piel
y aquellos dulces susurros
que ahora atormentan mi ser,
mascullan sobre recuerdos
cual perpetuo cascabel.
El tiempo todo lo cura,
o al menos eso creo que oí.
Tardío lapso habrá de pasar,
para desintoxicarme de ti.
Y cuando cuenta te des
que nadie más que yo te quiso.
Entonces te acordaras,
quien rompió nuestro compromiso.
<|3