A raíz de dos hilos sobre temas del "más allá" (
EXPERIENCIAS y
ULTRATUMBA) me quedó una cierta curiosidad por explorar esos mundos paranormales y llenos de fantasmas de otras dimensiones.
Uno de los artefactos que se han hecho más populares a lo largo del s.XX para contactar con espíritus es la OUIJA. Supongo que la mayoría la conoceis, el famoso tablero con el SÍ y el NO, el abecedario y los números del 0 al 9. Los creyentes en estas cosas afirman que con ella se puede contactar con los espíritus. Los escépticos pensamos que es un pasatiempo inútil pero peligroso en algunos casos, si hay personas fácilmente impresionables por estas cosas.
Me remito punto por punto a lo que dicen los escépticos españoles:
“El vaso, sobre el que los asistentes a la sesión han colocado un dedo, se desplaza sobre el tablero de madera en el que están las letras del abecedario, las cifras, y unos grandes SI y NO impresos. Poco a poco va saliendo una palabra, para sorpresa de todos, que luego jurarán no haber empujado el vaso. Una de las personas realiza en voz alta una nueva pregunta y el vaso, tras titubear, se va dirigiendo a una nueva letra...”
Más o menos así transcurre una sesión de Ouija, y muchos de quienes participan en ellas relatan que seres o espíritus han contactado con ellos por ese medio, obteniendo intrigantes datos que desconocían. Las sesiones tienen una importante componente de misterio, de atracción por el más allá: no en vano se suele decir que éste es un antiguo método para contactar con espíritus o con personas muertas. Pero nada más lejos de la realidad. En primer lugar, no es tan antiguo. El invento se debe a tres empresarios norteamericanos atraídos por el espiritismo y las sesiones con mediums, E.C. Reiche, Elijah Bond y Charles Kennard, a quienes se les ocurrió facilitar la comunicación con los espíritus que en aquella época era un entretenimiento de la sociedad burguesa, y en el que normalmente la persona “sensitiva” (el médium) usaba una plancheta con un lápiz para, mediante escritura aparentemente automática, recibir los mensajes del otro lado. El nombre de Ouija, dado por Kennard, correspondía a “buena suerte” en egipcio. No es así, pero todos se lo creyeron, como creyeron posteriormente que el aparato tenía un antiquísimo origen. A menudo se suele decir apócrifamente que el nombre viene de “oui” y “ja”, es decir, “sí” en francés y alemán. Acaso Kennard obtuvo así la idea del nombre para el tablero mágico.
Por otro lado, y como suele pasar con todos los fenómenos relacionados con la comunicación entre nuestro mundo y otros más o menos etéreos, nada ha sido probado a lo largo de más de siglo y medio de investigación psíquica (desde las primeras sesiones espíritas de las neoyorquinas hermanas Fox en 1848 que empezaron a poner de moda el asunto), salvo que a menudo todo esto ha sido el envoltorio del engaño y el fraude. Las propias Margaret y Kate Fox confesaron años después cómo hacían sus trucos, de la misma forma que muchos otros mediums fueron pillados haciendo trampas. A pesar de que se sigue hablando de técnicas para hablar con los muertos, de reencarnaciones, fantasmas o auras, la realidad, tan terca, muestra que todo esto es pura superchería.
Sin embargo, la Ouija sigue mostrando un gran atractivo, porque parece que cualquiera puede hacer que el vaso se mueva solo. Quizá por esta razón numerosos adolescentes tienen con ella una especie de ceremonia iniciática, en la que si una persona es fácilmente influenciable, puede acabar teniendo problemas... o al menos más de un susto. No por haber desatado fuerzas sobrenaturales, sino por un más comprensible factor de dependencia psicológica. Algunos psiquiatras como Carl Wickard alertaron ya en los años 20 de que algunas personas habían llegado a la demencia por culpa de creer en la Ouija.
De lo que nadie que ha visto desplazarse el vaso sobre el tablero (o una plancheta triangular o un anillo, también usados como marcador) duda es que parece hacerlo solo. Un experimento sencillo podría demostrar que no es así: si nadie sujeta el vaso nunca se mueve. Son pequeñas presiones de los participantes los que hacen que el vaso vaya deslizándose sobre el tablero. Presiones que a menudo son conscientes, porque una de las personas (o varias) deliberadamente empujan hacia una determinada dirección. Otras veces, se produce este empuje de forma no deliberada. Es lo que los psicólogos denominan acción ideomotriz, un efecto involuntario que insta a realizar un movimiento o una presión a partir de algo que estamos deseando, aunque no seamos conscientes de que realmente estamos produciendo esa acción.
Diferentes experiencias han permitido comprobar que son los participantes quienes colaboran necesariamente con el movimiento del vaso. Por ejemplo, las palabras se van componiendo cada vez más rápidamente conforme va quedando más claro qué palabra se está escribiendo. Si se ha preguntado “¿Cuándo?” y el vaso apunta primero a la “M”, y luego va hacia la “A” y la “Ñ” (algunos tableros no tienen, por cierto nuestra letra diferenciada), rápidamente se compondrá “MAÑANA” casi sin titubeo alguno. Si la secuencia fuera “M”, “A”, “R”, el “MARTES” aparece igual de rápido. Un profesor de secundaria estadounidense, Larry Bayou, comprobó también que impidiendo que los asistentes puedan ver qué letras se van componiendo, este fenómeno desaparece; más aún, las secuencias de letras dejan de conformar palabras en absoluto. Parece necesario que las personas que participan en la sesión “sepan” qué se quiere escribir.
De
EL ESCÉPTICO DIGITAL
Espero que quede claro que el susodicho invento de poco sirve, dicho lo cual no niego su exponente lúdico para ocio juvenil. Los hay que hacen botellón, otros van a la disco o a un bar, y otros prefieren sentarse alrededor de una mesa para "hablar" con "espíritus". Siempre que no se tomen estas cosas en serio, me parece perfecto.
Más información en
wikipedia
Ah, una curiosidad: aquí teneis una
ouija on-line , a ver si teneis suerte y conseguís contactar con algún espíritu cibernético, porque de mí se ve que pasan... (la primera pregunta le digo: ¿Cuando será mi muerte" y responde "Es posible"). En fin...