Tras una esquina cualquiera - Capítulo 2º

Cuando llegué a casa ya era media noche, estaba sudoroso y las plantas de los pies me ardían, había venido corriendo todo el camino, y me sentía como si hubiera caminado por una tabla llena de clavos afilados. El correo se amontonaba en mi papelera, facturas, publicidad y alguna suscripción caducada a revistas de fotografía se mezclaban con papeles arrugados de algún intento por escribir un artículo interesante. Me senté frente a mi escritorio y encendí el mugriento flexo que me acompañaba cada noche en mi continua frustración por escribir algo para ganar dinero, montones de papeles viejos se esparcían por la polvorienta superficie, y un cenicero lleno de colillas ambientaba la atmósfera…el olor era bastante rancio. Saqué la servilleta, el posavasos y la nota ensangrentada, las puse en línea para compararlas, el dibujo de la nota y el del posavasos eran idénticos, como el del tatuaje del ahora cadáver. Me quedé largo rato mirando los dibujos, la palabra “PERTH” no me decía absolutamente nada, y lo que yo pensaba que podría ser una runa era algo que no se sostenía como una posible teoría. De todas formas insistí en rebuscar entre mis antiguos libros en busca de algo que al menos saciara mi curiosidad. Pasé un par de horas releyendo aquellos libros viejos hasta que encontré la runa que había visto dibujada, y curiosamente el nombre de aquella piedra era “PERTH”.

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La leyenda decía lo siguiente:

“Iniciación - algo oculto, algo secreto
Perth simboliza lo que está más allá de nuestros frágiles poderes de manipulación. Esta runa que representa el cielo, lo que no se sabe, está asociada al Ave Fénix, quien se consume en fuego y renace de sus propias cenizas. Es una runa secreta y oculta.
Aquí están trabajando fuerzas profundas de transformación interna, y sin embargo lo que se logra no es fácil, ni se puede compartir instantáneamente. Algo relacionado con esta situación esta oculto, disfrazado, permanece secreto. De hecho, la mecánica de cómo volverse uno con el todo es un profundo secreto.
Del lado de lo mundano, esta runa anuncia sorpresas, logros, reconocimientos y recompensas que no habías anticipado. Esta runa está simbolizada por el vuelo del águila. Un vuelo vertiginoso, libre de toda atadura, alzándote por encima de la continua red de la vida ordinaria para darte una visión más amplia. Todo esto esta indicado por Perth.
Otra de las runas del ciclo de la Iniciación, Perth simboliza un aspecto intenso de ésta. Nada externo importa aquí, sólo importa el reflejo interno que te está mostrando. Esta runa está vinculada al profundo estado de tu ser, la fundación de tu destino. Para algunos Perth simboliza experimentar una muerte. Si es necesario, deja todo, sin excepciones. Se trata de la renovación de tu Espíritu.”


No acaba de entender nada de todo aquello, las ideas flotaban en mi cerebro como pequeñas bolitas de mercurio, esperando a que unas absorbieran a las otras hasta formar una bola homogénea que diera algo de sentido a toda aquella historia. Cerré el libro, estaba cansado…en la pasta había una pegatina con mi nombre: Sam Hill. Ese era yo, un joven periodista con aspiraciones detectivescas que vivía en un pequeño apartamento alquilado, había pasado la mayor parte de mi infancia en aquella ciudad, pero a los quince años mi familia se trasladó, por razones de trabajo de mi padre, y el hecho de separarme de todos mis amigos fue un duro golpe para mí. Los años siguientes estuve arrastrando conmigo la melancolía que me producía estar tan lejos de la ciudad que me vio nacer, de modo que en cuanto llegué a la universidad regresé al que había sido mi hogar. Tras los años de estudio en la Facultad de Periodismo me gradué y comencé a trabajar, y allí estaba, rodeado de recuerdos y esperando que la vida me sonriera.
Con tanto recuerdo de tiempos mejores no recordaba en qué momento me había quedado dormido, desperté con el cuello rígido como un tablón, la cabeza sobre los papeles de la mesa y los brazos dormidos por la incómoda postura, antes de dormirme había puesto un cd en la cadena, seguía girando, era un recopilatorio de los grandes éxitos de Hall and Oates, sonaba el tema “She’s a maneater”, la comehombres, una imagen de Eva vino a mi mente, pero la aparté rápido, tenía mejores cosas en qué pensar que en la mujer que me había exprimido hasta la última gota de sangre….algo me oprimía en el bolsillo del pantalón, busqué y encontré la cartera de aquel tipo, recordé que se la había sacado de su chaqueta, pero con el lío que tenía en mi cabeza lo olvidé por completo. Rebusqué entre los compartimentos esperando encontrar algo interesante, algo que me diera una pista a seguir. Me llamó la atención una pequeña llave dorada que se perdía entre la calderilla, tenía una etiqueta atada que decía “estación de Saint Louis – apartado 13”. Conocía aquella estación de tren, y pensé en ir, pero antes debía asearme un poco y comer algo, era casi de día, los rayos de sol empezaban a acariciar las persianas de mi apartamento, era el único momento del día en el que aquel cuchitril parecía algo acogedor. Mientras estaba en la ducha sonó el teléfono, “seguro que es mi redactor”, pensé, llevaba esperando mi artículo semanal desde hace varios días, pero yo estaba seco de ideas como nunca lo había estado, no era mi mejor momento, lo sabía, pero tenía el presentimiento de estar detrás de algo, aunque aún no sabía de qué, y no me quitaba de la cabeza aquel dibujo tan raro y el asesinato del hombre de la cervecería. Una vez listo, me puse en marcha, bajé a la cafetería en la que desayunaba siempre, un local estrecho y alargado que siempre olía a bollos frescos. Pedí un café, un bollo y un trozo de tarta, y mientras desayunaba busqué en la prensa de la mañana algo relacionado con el crimen de anoche, pero no hubo nada, ni una mínima referencia, hecho que me extrañó, porque era el diario de mayor tirada de la ciudad, y era raro que no se hicieran eco de un suceso tan notable, aunque se cometían docenas de asesinatos al día y eso puede que no dejara hueco para la muerte de una persona anónima más. Pagué y me fui, pensando en pasar primero por el callejón donde murió aquel tipo. Monté en un taxi, y en veinte minutos estaba allí, paró justo en frente del bar en el que estuve ayer, el cual estaba cerrado, quizás fuera muy pronto para que una cervecería estuviera abierta. Me encaminé hacia el callejón que estaba detrás del local, y me detuve justo donde tropecé con el cadáver, pero lógicamente allí no había nada, y lo más extraño es que ni siquiera había manchas de sangre, ni señas de que la policía hubiera estado por la zona. Estaba totalmente desorientado, sentía que aquello me desbordaba, y recordé la llave que encontré en la cartera esta mañana. La estación de Saint Louis no estaba lejos del lugar en el que me encontraba, así que decidí ir a pie. En pocos minutos llegué a la estación, era un edificio antiguo, con una fachada enorme y unas puertas automáticas que se abrían por sensores al acercarse, como en la mayoría de las estaciones. Una vez dentro pregunté por las taquillas a un empleado de limpieza, estaban en la zona norte. No fue difícil encontrar el sitio, había poca gente a esas horas, no era el ritmo frenético de las franjas horarias de mayor afluencia de visitantes. Allí estaba yo, enfrente de aquellas taquillas plateadas, repletas de graffitis, pensando si hacía lo correcto, dudando entre abrir la número 13 u olvidarme del tema, volver a casa y escribir mi artículo semanal. Un escalofrío recorrió mi espalda, dudaba como nunca lo había hecho, la llave ardía en mi mano cerrada, no sabía lo que me esperaba allí dentro….”¡qué demonios!”, me dije a mi mismo alentándome, di un paso al frente y metí la llave en la taquilla número 13 – “Vaya número me ha tocado” – susurré para mi mismo, giré el metal, los nervios pinchaban mi estómago, parecía que había desayunado una taza llena de chinchetas, pero ahora no me podía detener. Abrí la taquilla, dentro había una caja roja de metal, la saqué, no había nada más, cerré rápido la pequeña puerta y salí corriendo de la estación, mientras me iba de allí cada vez me sentía mejor, más tranquilo. Monté en otro taxi y me fui a casa. Tenía que abrir la caja, la curiosidad me estaba perforando la úlcera, le pedí al conductor que fuera más rápido. Cuando llegué al apartamento me fui directo a mi mesa, pasé el brazo por encima tirando todo lo que había directamente al suelo, y deposité allí la caja roja. Fue entonces cuando caí en la cuenta de que no podría abrirla sin su correspondiente llave, busqué otra vez en la cartera que le había sustraído al tipo de anoche, pero no encontré nada, así que me dispuse a forzarla, era la única forma de saber qué había dentro, necesitaba saberlo, estaba dispuesto a llegar hasta el fondo de aquel asunto.
Cada vez hay más misterio... me encanta... y es que este tipo de género siempre ha llamado mi atención.

He visto que haces unas sensacionales descripciones, pero echo en falta los diálogos.... quizá para más tarde, en próximos capítulos. ;)

Me ha encantado y quiero más.... quiero saber lo que hay en la caja, quién a matado a ese tío, por qué... Creo que estás llevando el relato muy bien ;) sigue así! [ok]
tranquilo, los diáologos empiezan ahora, poco a poco irán apareciendo personajes nuevos con los que nuestro detective/periodista dialogará, buscando información, entablando amistades por necesidad, tambien enemistades....habrá de todo.
Un saludo [sonrisa]
Pues a mí me gusta que no haya diálogos porque me gusta que me dirija el narrador. Muy detallista, me está pareciendo fantástica. Saludos.
Muy pero que muy bueno, a mi tambien me esta encantando, además es disntinto del resto de los relatos del foro lo que le da un valor especial.

Lo que no me cuadra es que si es pobre y en el anterior episodio se gastaba sus últimos 50 cómo puede coger tantos taxis?. ein?

Sigue bruce, que es fenómeno el relato. [ok]
No se lo gastó todo Ningu....buena observación de todas formas...quizás le he hecho coger demasiados taxis. Gracias a todos por leerlo....ahora me toca a mi, que estoy imprimiendo y leyendo los relatos de EOL para ponerme al dia, y me está gustando mucho todo lo que leo. [360º]
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