Corazones de guerra. Recopilatorio

Este hilo va dedicado a recopilar todos los capitulos de mi pequeña novela. Los comentarios hacerlos en el hilo correpondiente.
Salu2.
Mi nombre es Jesler y soy el comandante de la guerrilla Raphsden, formada a día de hoy por aproximadamente 200 soldados de elite.


Hoy es un día duro, llevamos 10 días avanzando sin descanso, y durmiendo apenas un par de horas cada noche. Abro los ojos, la oscuridad me invade, como una mañana cualquiera. Todos mis soldados están dormidos, aunque no por mucho tiempo. Me incorporo lentamente, noto mi cuerpo más cansado de lo habitual. Una vez estoy en pie, veo que el sub-comandante Jerry también está despierto.


De repente, un cañonazo despierta a todos mis soldados, algo habitual ultimamente. Rápidamente, y con las armas en las manos, los marines de a pie estaban preparados para recibir órdenes, mientras que la tripulación de los Steelers se iba subiendo a bordo, listos para empezar el día. Creíamos que hoy la batalla sería dura, el agotamiento y la falta de sueño empezaban a dejarse notar. Comenzamos a avanzar rumbo a los cañonazos, cuando vimos aparecer una centena de soldados a pie escoltados por un par de tanques. La sorpresa fue suya, ya que nuestra superioridad era considerable, aunque estos robots espaciales, también llamados xtres aquí en la Tierra, no le tienen miedo a nada, y aun sabiendo que iban a perder, seguían avanzando firmes y disparando cañonazos. Los xtres a pie eran fáciles de liquidar, un disparo de cualquiera de nuestros 20 Steelers derrumbaría mínimo una docena de ellos. Nuestros hombres a pie se mantenían a la espera de órdenes detrás de los Steelers, mientras estos arrasaban. Mi Steeler, el gran Razorback, iba a la cabeza y por ahora se mantenía intacto. De repente, un cañonazo xtre nos alcanzó, y el Razorback dejó de avanzar. Mi preocupación era evidente, por lo que comuniqué a Jerry que tomara el mando de la batalla mientras nosotros intentábamos arreglarlo. Así, en pocos minutos, Jerry avanzó con los infantes a pie para liquidar a los marines xtres, y unos cuantos cañonazos de nuestros poderosos Steelers sirvieron para quitarnos de encima aquella avanzadilla xtre.
El Razorback no había sufrido grandes desperfectos, y en poc tiempo logramos hacerlo funcionar de nuevo a la perfección.


Después de la batalla me sentía contento pero a la vez preocupado. Contento porque había sido muy fácil derrotar la avanzadilla xtre, y apenas habíamos perdido unos cuantos marines. Preocupado porque me resultaba muy extraño que después de varios días luchando contra avanzadillas incluso superiores en número, hoy apenas eran la mitad. Pero prefería guardarlo en mis pensamientos, ya que veía a mis soldados alegres, incluso a Jerry se le veía cara de felicidad. Antes de retomar el rumbo, me acerque a hablar con él.


- Buen trabajo, Jerry - le dije. Su cara mostraba una sonrisa de lado a lado.


- Gracias comandante. Parece que los xtres se quedan sin efectivos en la zona, eh - quizás Jerry tenia razón, y yo me estaba comiendo la cabeza por una tontería. Por un momento pense en decirle lo que pensaba, pero me decidí por dejarlo en el olvido.


- Eso parece, esperemos que sea así. - Ahí se acabo nuestra conversación.


El General Rush, jefe del tronco del ejercito de la zona, estaba llamándome para que le informara de la situación. Le comente que todo había transcurrido sin problemas y que tenían camino libre hasta la llanura del Ringo, donde estabamos nosotros. El general se mostró orgulloso de nuestro trabajo, y me dijo que después del almuerzo partirían hacia aquí, mientras nosotros debíamos de seguir avanzando hasta las montañas de la cordillera Rester, donde se encontraba uno de los puntos clave xtre de la zona Latino-europea, ya que ambos continentes se habían unido.
Yo sabía que nuestra guerrilla era una especie de guerrilla suicida, sabía que tarde o temprano moriríamos si nos seguían utilizando para abrir pequeños huecos entre los xtres o para explorar sus territorios...


Decidimos pararnos hasta después del almuerzo, para luego continuar con la marcha hasta bien entrada la noche. Logramos avanzar bastante, no hubo ninguna resistencia por la tarde, y me decidí definitivamente a pensar en positivo y hacer caso a Jerry. La noche se poso sobre nuestras cabezas, y decidimos acampar cerca de un río. Hoy dormiríamos algo mas de tiempo, nos lo merecíamos...

Hilo original: Aqui
La mañana amaneció algo soleada, algo bastante difícil de ver en estos días. Cuando miré mi reloj me di cuenta que habíamos dormido unas 7 horas aproximadamente, demasiado si queríamos llevar paso firme hasta la base xtre... Aun así opté por dejar a mi ejército descansar un rato más, mientras yo seguía dándole vueltas a lo mismo. Intentaba evitarlo, y a la mente se me vino aquella conversación que tuve de pequeño con mi padre un día cualquiera, pero que a mí me marcó.


Aquel día supe cosas que no sabía que existieron, y otras que aun no existían y creía que siempre habían existido. Mi padre me enseñó escritos de mis antepasados familiares, antes pasados muy muy lejanos, de hace más de 1000 años... en aquella época la zona donde yo me encontraba ahora estaba separada por un llamado Océano Atlántico, y formaba 2 continentes distintos. Los xtres, estos robots zanquilargos y negros como el carbón, pero con uso de razón propio, aun no existían, la Tierra era únicamente habitada por seres humanos y miles de especies de animales y plantas, de las cuales apenas quedarán unas cuantas decenas...


También supe aquel día como se creó el primer xtre... En aquellos tiempos, los humanos no habían creado ninguna colonia fuera de las fronteras terrestres, solamente habían realizado pequeños viajes con el único propósito de investigación... poco a poco fueron descubriendo la existencia de más planetas, aunque al final se dieron cuenta de que en ninguno existía la vida, por lo que se decidieron a colonizarlos. Los primeros intentos fueron nulos, no había medios suficientes para establecer fuera de la tierra lugares habitables. Por lo que hubo gente que se dedicó a crear algo que ayudara en esta tarea, un robot capaz de pensar por si mismo, con resistencia suficiente para cualquier medio, y que no necesitara ningún tipo de combustión para valerse. Después de centenas de años involucrados en este proyecto, lograron sacar a la luz el primer xtre... Después del primero vinieron todos seguidos. Al principio el aumento de número entre ellos fue principalmente debido a las numerosas clonaciones que los propios humanos hacían para colonizar cuanto antes todos los planetas del Sistema Solar. Pero a medida que pasaban los años, los xtres se iban reproduciendo, hasta que llego un momento que ya no hacía falta la creación de más. Esta época fue de convivencia entre humanos y xtres sin problemas. Pero poco a poco los conflictos aumentaban entre ambas razas, los xtres reivindicaban su derecho a habitar cualquier planeta del Sistema Solar menos la Tierra, y a no permitir el paso a ningún humano. Los humanos a su vez ponían sobre la mesa que ellos habían sido los creadores, y podían hacer lo que quisieran. Los conflictos aumentaban, hasta que los xtres lograron hacerse con el poder del Sistema Solar, quitando nuestro planeta. Los humanos mientras seguían intentando tomar algún planeta cercano, hasta que los xtres se revelaron de nuevo y decidieron atacar la tierra. El ataque pilló por sorpresa, y gracias a ello lograron tomar toda la parte de Asia, Australia, y Latino–Europa, que en este tiempo ya se había unido. Parecía el fin de los humanos, pero la historia cambió, y lograron reconquistar parte de Latino–Europa, esto ya en época de mi padre, que murió al instante de un cañonazo directo de un tanque xtre, siendo el antiguo comandante de la guerrilla Raphsden, de la que Rush me dejó al mando, a pesar de mi juventud e inexperiencia.


Debido a esa conversación viene mi incredulidad total frente a los xtres... quizás Jerry tenía razón, pero lo que él ni nadie de mi ejército sabía era que los xtres eran dueños de todo el Sistema Solar, ya sus antepasados eran desconocidos para ellos, lo que era seguro es que no pertenecían a esta guerrilla, por lo que no habían tenido nadie que les contara el porque de la guerra, eran unos simples esclavos que defendían su raza, y en cualquier momento podían venir refuerzos de cualquier otro plantea cercano.
Aun así, decidí seguir pensando en positivo, y me decidí a despertar a mi tropa.


Una vez descansados, mis hombres se les veía hoy felices por la batalla de ayer y por las horas de sueño acumuladas.
Al poco tiempo de partir llegó la llamada del general, como todos los días, y le comenté que no había habido ninguna escaramuza xtre. Él estaba bastante sorprendido también, pero me dijo que aceleráramos el ritmo si veíamos que no encontrábamos dificultades. Esta vez no paramos para comer, y seguimos nuestro camino con paso firme y acelerado. Era ya media tarde, cuando me parecía oír ruido de tanques xtres... al principio pasé desapercibido, pero a medida que avanzábamos el ruido era mayor, y no solo yo era el único que se había percatado...
Hice una parada, y les dije a mis soldados que quizás esta batalla fuera la última de sus vidas, pero debían de luchar como en la primera. Se les veía animados, les propuse llamar al general para pedir refuerzos, sabía que en número nos ganarían, pero todos en tono unísono me dijeron que no, que íbamos a poder con ellos...
De esta forma nos encaminábamos hacia la muerte de forma tranquila, como si los ruidos agobiantes de los xtres pasaran desapercibidos.
Una vez alcanzada la colina, nos encontramos con un ejército xtre totalmente parado, esperando nuestra llegada...

Hilo original: Aqui
El ejército xtre estaba formado aproximadamente por unos 500 marines a pie, equipados con armas de fuego en su totalidad, y 50 tanques, todos de color azul marino, con esos cañones en la delantera, y hechos de un material muy resistente que había sido creado hacía poco tiempo.


Mientras, nosotros seguíamos avanzando, yo a bordo de mi Razorback, y escoltado por los otros 30 steelers, tanques muy poderosos y resistentes, con dos cañones a los lados, de grandes dimensiones, y de propulsión eléctrica. Detrás nuestro se encontraban las tropas de a pie, dirigidas por Jerry, acorazadas desde la cabeza hasta los pies, y con escopetas Larsten, creadas por los humanos para detener a los xtres. Un tiro en cualquier parte del cuerpo xtre de una Larsten haría que este cayera derrumbado al instante, ya que los disparos no eran balas normales, sino contaminadas con ácido que hacía que cualquier xtre ardiera.


Empezamos recibiendo un gran número de cañonazos procedentes de sus tanques, con bastante mala puntería, ya que solamente lograron alcanzar a un steeler antes de que nuestras líneas se juntaran con las enemigas. Un poco antes, Jerry ordenó a sus tropas que se metieran por ambos flancos de nuestra línea steeler, para así una vez trabados en combate, intentaran rodear a los xtres y pillarles por la retaguardia.
Una vez sus tanques y los nuestros estaban intercambiándose fogonazos, parte de los marines xtres se acercaban a nuestras líneas. Jerry mandó una minoría de las tropas a frenarles, mientras que el grueso iba por los flancos.


Parecía que la cosa no iba bien, en la parte central nuestros steelers estaban sufriendo bastante, y aunque pocos habían caído, había muchas dificultades para derribar tanques enemigos. Mientras, los marines xtres estaban cuerpo a cuerpo con los nuestros, y a pesar de que eran mayoría, parecía que esa zona la teníamos dominada.


Jerry estaba teniendo problemas en avanzar, iba con un poco de miedo, no quería perder tropas, ya que nuestra minoría era notable. A la par que Jerry avanzaba, y una vez me había percatado de su estrategia, fuimos retrocediendo poco a poco los steelers, para que ellos avanzaran y Jerry tuviera menos problemas en pillarles la retaguardia. Los xtres cayeron en la trampa, y avanzaron.


La batalla iba muy favorable, el frente de la marina xtre que había avanzado ya había sido liquidado, y cuanto más se acercaban, más fácil nos resultaba derribarles tanques. Los soldados xtres que quedaban en la retaguardia no avanzaban, seguían esperando órdenes, algo también beneficioso para nosotros.


Cada vez había más bajas suyas, y nuestros steelers apenas habían sido rozados. De repente, miré hacia la zona de Jerry, y le vi malherido, una bala xtre le había alcanzado en el hombro derecho, y yacía en el suelo, mientras que uno de nuestros médicos le atendía. Pero él seguía dando órdenes sin parar hasta que sus tropas llegaron a la retaguardia xtre.

Fue una masacre total. Los soldados enemigos, totalmente desesperados, intentaban huir, pero se veían rodeados por ambos flancos y por la retaguardia. Al final no quedo un xtre vivo, quitando un par de tanques que lograron fugarse sin que nuestros steelers les abatieran.


Así transcurrió la batalla, la estrategia de Jerry había funcionado. Apenas tuvimos bajas: 3 o 4 steelers destruidos y una decena de soldados habían caído en combate. Lo más preocupante era Jerry. Me acerqué a ver su estado, tanto anímico como de salud, y en ambas cosas se le veía bien. Anímicamente estaba eufórico por la contundente victoria, y su hombro estaba en carne viva, pero el médico me dijo que en un par de días se le calmaría el dolor.

Llamé al general para informarle de la victoria y de la gran actuación de Jerry, y me dijo que acampáramos un par de días que nos mandaría refuerzos, ya que cada vez estábamos más cerca de la base xtre.

Decidimos acampar allí mismo. Todos mis soldados estaban felices, celebrando la victoria. Yo me dediqué a inspeccionar mi Razorback y vi que no tenía ningún problema, funcionaba a la perfección.

Cuando llegó la hora de la cena, hubo un gran festín en honor a Jerry, y después todos ciamos en un sueño profundo que no terminaría hasta bien entrada la mañana del día siguiente

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El día siguiente transcurrió en paz y armonía, hoy no tocaba avanzar, sino esperar los refuerzos k el general nos había mandado, por lo que tuvimos tiempo más que suficiente para descansar. Por la tarde decidimos movernos unos pocos kilómetros para estacionarnos cerca de un río. Una vez allí hubo soldados que se refrescaron un rato, pero yo no tenía muchas ganas...


La noche volvió a ser larga, y la mañana siguiente amaneció de nuevo gris, con algunas gotas caídas sobre nuestras cabezas. Alcanzada la media mañana, vimos unos 200 hombres a pie que aparecían a nuestras espaldas, poco después de la llamada del general informándonos de que los refuerzos llegaban.
Era la primera vez en la historia de nuestra guerrilla que se unen a ella soldados no entrenados en los campos de Millamon, de donde salen los mejores soldados de guerra que ha habido nunca, tanto en técnica como en el apartado físico. A esta escuela solo podían entrar hijos de marines importantes. El mantenimiento era muy costoso, y el lugar de ubicación era desconocido por todos. Tan solo 5 años de entrenamiento eran necesarios para que cualquier soldado que saliera de aquí fuera una máquina de matar xtres.


Pero necesitábamos gente, y no nos importaba su lugar de procedencia.
Una vez todos juntos, éramos ahora aproximadamente unos 350 marines, volvimos a retomar el rumbo de nuestra expedición camino a la base xtre... El camino era rocoso y difícil de transitar, pero andábamos sobrados de fuerzas. Avanzamos poco kilómetros hasta la hora del almuerzo, y después por la tarde caminamos bastante más, ya estábamos a un par d días de llegar a la base...


- No creo que hagan más avanzadillas si saben que estamos tan cerca – pensé. Lo lógico era que ya nos esperaran en su base, aunque con estos patéticos robots nunca se sabe...


La noche se posó sobre nosotros, y el cansancio no se dejaba ver en nuestros rostros, pero aun así decidimos descansar, no tanto como estos 2 últimos días, pero tampoco tan poco como antes, sino un punto intermedio.


Una vez pasada la noche, me levanté y vi amanecer, para después despertar a toda la tropa y seguir con el “paseo”... Nuestros cálculos habían salido mal. Ibamos avanzando tan normal, cuando de repente a lo lejos vemos la fortaleza xtre... esto suponía frenarse, sería de locos atacar, acabaríamos todos en el otro mundo. Lo primero que hice fue llamar al general para decirle que ya estábamos en puertas del fortín... Ellos llegarían hoy si hacían un esfuerzo, pero preferían llegar más frescos aunque tardaran un día más...


Así que tuvimos que acampar allí, donde no nos veían los xtres, per nosotros a ellos sí. Parecía un asedio de la edad media, los asaltantes con su campamento en puertas del castillo enemigo... La tarde resultó muy aburrida, tenía ganas de guerra, de matar xtres, de morir por los míos s era necesario... Estuve revisando mi Razorback y los demás steelers, y todos los que quedaban andaban a la perfección.


Entrada la mañana siguiente, el general Rush y su ejército llegó al campamento. Eran unos 5000 soldados aproximadamente acompañados de unos 300 steelers, y unos 500 marines mecanizados. El saludo del general fue seco, muy seco, tan solo un apretón de manos sirvió para saludarnos.


Después de personalmente revisar uno a uno nuestros steelers, llegaba la charla de cualquier general antes de una batalla.


- El cuartel xtre es nuestro próximo objetivo. Dentro de este habrá muuuchos xtres esperando nuestra llegada, tal vez sean menos que nosotros, no lo dudo, pero asaltar una fortaleza supone que muchos de vosotros moriréis antes de que un solo xtre haya sido abatido.
Solo tengo que deciros una cosa, en esta batalla nos jugamos mucho. Parte del futuro de nuestra raza depende de vosotros, estamos aquí para darle un vuelco a la historia humana, o para que esta termine definitivamente. – Estas fueron sus únicas palabras antes de la batalla. Cuando terminó, todos los soldados estaban eufóricos, gritando sin parar para dar ánimos a los demás y animarse ellos mismos.


La muerte nos estaba esperando de nuevo, y parecía yo ser el único que se daba cuenta de ello. Las lineas empezaban a avanzar, yo me monté en mi Razorback y me puse en la retaguardia de la primera línea, ya no iba a ser yo el que dirigiera al ejército, y esto en parte me calmaba, no me gusta el protagonismo...

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La batalla comenzó. Mi Razorback dio el disparo inicial, alcanzando la muralla xtre, que seguía exactamente igual que antes del cañonazo. Los marines avanzaban a un ritmo frenético, con ganas de liquidar xtres.


Mientras, una vez que los steelers habían llegado a un punto, el general nos mando detenernos allí, para tener una visión aceptable de la fortaleza. Nuestros disparos se concentraban en la puerta, sabíamos que tarde o temprano terminaría cayendo, y cuanto antes fuera mejor, porque nuestras tropas de a pie y la mecanizada, que ya había dejado los transportes, podrían entrar antes.


Al cabo de un rato, la puerta se vino abajo. Nuestras bajas eran ya considerables, mientras su ejército permanecía intacto, ya que nuestro primer objetivo había sido la puerta. Mientras los xtres colocados en la parte superior seguían acribillando a nuestros marines.


Mi Razorback, una vez destruida la puerta, ya tenía poco que hacer. Me dediqué a disparar a lo alto del fortín, a ver si en algún cañonazo lograba deshacerme de un par de xtres. Al igual que yo, los demás steelers se dedicaban a lo mismo.


A la par, el general se había bajado de su steeler, y ahora era él el que dirigía a los marines, revelando a Jerry. Una vez dentro, los xtres k estaban esperando abajo cayeron sin muchos problemas. Las bajas se empezaban a igualar, pero ahora a ellos se le ponía la batalla más de cara que a nosotros.


Iba a ser difícil subir hasta donde estaba el grueso del ejército xtre. Habían planeado bien la batalla. Yo me sentía impotente, veía que mi misión en esa batalla era casi nula, aparte que sentía miedo, porque la cosa se estaba poniendo cruda.


Mientras los xtres seguían causándonos numerosas bajas desde las alturas. El general estaba desesperado, intentaba subir pero era inútil, estaban muy bien protegidos y colocados. La batalla estaba perdida, pero lo único que no podía suceder era que nos destrozaran el ejército.


Salí de mi Razorback, y me fui directo al frente. En mi cabeza solo pasaba una idea: Retirarse. Mejor sería salir de aquí con 2000 muertos, que con 200 vivos o presos...Cuando llegue donde Rush, le propuse la retirada, y no se lo pensó dos veces. Rápidamente dio la señal, y tanto marines como steelers se dieron media vuelta para retornar el rumbo... En esta retirada al menos murieron otros 300 hombres, pero aun así mereció la pena.


Mi rabia interior era lógica. Era la primera vez que huía en una batalla. Antes era de los que pensaba que prefería morir con honra que huir con deshonra, pero vi mi muerte cerca, y esto te hace cambiar. Una vez estábamos fuera de peligro, retomamos el rumbo de camino al campamento que habíamos hecho un par de día antes, para descansar ahí lo que quedaba de día, y a la mañana siguiente volver camino a casa.


Esta derrota quedaría grabada en la historia, y en nuestras mentes. Ahora la situación era más que complicada. Sus bajas habían sido mínimas, y ahora teníamos que temer porque no fueran ellos los que hicieran el papel de atacantes, e invadieran nuestros territorios.


Cuando llegamos al campamento, el general y yo estuvimos hablando de lo que había sido la batalla. Lo bien que la habían planteado ellos, y a la vez nuestros grandes fallos, principalmente basados en llevar tantos steelers, y dejar en casa la infantería de vuelo. Aunque ya lamentarse no servía de nada, y lo mejor que podíamos hacer era descansar un rato...

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Pasada la noche, el día amaneció lluvioso. Casi nadie había logrado conciliar el sueño, y estabámos en general bastante cansados.

Decidimos quedarnos allí un par de días, y mientras enviar un par de espías ala base xtre a ver si lograban averiguar algo...

Una vez asentada la mañana, los dos espías partieron, y nosotros nos pasamos los dos días posteriores en continua alerta a posibles avanzadillas enemigas, pero el peligro no pareció acercarse a nosotros.

Al despertar del tercer día, uno de los espías llegó al campamento, y nos informó de los planes xtres y de lo sucedido con su compañero:

- No harán avanzadillas, de eso podemos estar seguros. Tal vez manden un par de tanques para informar de nuestra localización y demás, pero ahora sus planes inmediatos pasan por avanzar por esta misma llanura con parte del grueso y alcanzar nuestra base de armamento que hay más próxima.
Les da igual destruirla que tomarla, solo quieren avisarnos de que nuestro fin está cerca.
Del otro espía, calló muerto después de que se negara a hablar, una vez le habían cazado.

Sin duda, esto cada vez se ponía mas feo, y nuestra base de armamento era importante en este frente, ya que abastecía a toda nuestra guerrilla de armas, balas, etc... además de reparar todas nuestras máquinas.

Lo primero que se me pasó por la cabeza fue pegarme un tiro y abandonar esta mierda de mundo, si así lo podemos llamar, tarde o temprano, más bien temprano, iba a morir.

Pero antes de que me diera tiempo a respirar, Rush nos dijo que debíamos huir a la base sin perder un solo segundo, y desde allí podríamos pedir refuerzos al frente del este.

Así, y con nuestros hombres con la moral por los suelos, decidimos partir. Nos llevaría unos 3 o 4 días yendo a un paso considerable, y luego allí ya tendríamos tiempo de descansar.

El camino era de fácil tránsito, de vegetación nula, como en el noveta y cinco por ciento del mundo actual, y totalmente llano, con alguna que otra pendiente.
Logramos llegar a nuestro destino en un par de días, ya que apenas habíamos dormido 3 horas diarias. El miedo podía con el cansancio.

Una vez allí, nuestro general se encargó de informar de todo lo acontecido, y el porqué de nuestra visita. Aquí teníamos víveres suficientes para sobrevivir meses, y esto nos animaba, si eso era posible.

Pero aun éramos inferiores en número, por lo que después de comer algo, Rush llamaría al cuartel del frente este para informar de la situación y pedir ayuda.
Se disponía a llamar, cuando se dió cuenta de que era imposible, ya que los xtres habían cortado todas las lineas de comunicación.

Ahora eran ellos los dueños de la zona, y nosotros un diminuto grupo en medio de ella, aislados, encerrados, y sin posibilidad de pedir ayuda. La muerte estaba cada segundo más cerca...

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