Vaskarad, el eterno. Capitulo 2: Invocacion

CAPITULO 2: Invocación.


Las hileras de lápidas y sepulcros adornaban la tierra estéril del cementerio. Emergiendo de las entrañas de la tierra, Lord Vaskarad y su acompañante Fidar se abrieron paso hasta el centro de la necrópolis. Un lucero centelleaba ya en el firmamento dando la bienvenida a la luna, que se encontraba en fase creciente.
-Supongo que todavía recordaré como se hace esto- musitó Vaskarad.
Las toscas losas de piedra y estacas de madera estaban rodeadas de hierba. La tierra no había sido removida desde hacía mucho tiempo y la sequedad propia del terreno abría pequeñas grietas por doquier. Con el abrigo de pieles ya en el suelo, el hombre hincó sus rodillas en la tierra y comenzó a elevar una plegaria al cielo. Sus fuertes brazos se extendían hacia la inmensidad mientras una cascada de palabras en lenguaje antiguo comenzaba a resonar por el lugar. El eco de su voz era fuerte y autoritario. La oración se tornó mas calmada cuando sus ojos quedaron en blanco.
El terreno de una de las losas cercanas comenzó a resquebrajarse. Algo estaba emergiendo desde el fondo de la tierra. Un murmullo espectral, apenas audible hacía unos instantes, se coreaba en cada tumba. Parodias de hombres trataban de abrirse paso hacia el exterior, moviendo los brazos con un ansia frenética. Manos descarnadas palpitaban en rítmicos espasmos, consiguiendo que aquel enjambre de criaturas surgiera de nuevo al mundo. Como tras un parto doloroso, cada uno de los seres abandonó su lecho para quedar reposando sobre la tierra recién removida.
En pocos minutos el lugar estaba repleto de cadáveres temblorosos. Algunos no eran más que un montón de huesos, pero muchos otros presentaban un aspecto más desagradable. Largos jirones de carne reseca colgaban de sus brazos, pequeños mechones de pelo blanco adornaban sus cabezas, y en algunos, unas diminutas bolas blanquecinas ocupaban el lugar de lo que en algún momento fueron un par de hermosos ojos.
-Excelente- dijo Vaskarad con una amplia sonrisa.
Aquella visión le satisfacía. El ritual era un completo éxito y el ejercito estaba postrado a sus pies. Viejos generales, campesinos e incluso algunos niños conformaban sus tropas. Cascarones vacíos de vida que mediante un pacto maligno volvían a caminar entre los mortales. Muchos de ellos conservaban el uniforme de batalla que se entregaba a las levas de ciudadanos, el uniforme de Hatternich. Las bandas azules y blancas y el águila bicéfala eran a duras penas apreciables a causa del peso de los años, aun así cualquier habitante de la zona lo habría reconocido.
El espectro conocido como Fidar recorrió de lado a lado la necrópolis, revisando cada uno de los sepulcros a fin de asegurarse que todos los efectivos estaban en pie. Exudando una ola de frió hacia su señor le indicó que podía dar el siguiente paso. Era la hora de equipar a la legión de cadáveres.
Lord Vaskarad abandonó la escena mientras aquella masa de recién nacidos trataba de ponerse en pie. A varios metros de distancia podía verse un antiguo panteón. Era de forma rectangular, con dos puertas de madera labrada. Grotescas gárgolas flanqueaban la entrada, mirando de manera despectiva a cualquiera que pasara. El tejado a dos aguas tenía un nido de ave en una de sus puntas y muchas de las tejas yacían partidas en pedazos a sus pies.
Las puertas crujieron al abrirse mientras pequeñas astillas caían al suelo. Aquel panteón no albergaba ningún tipo de sarcófago familiar. Al contrario, la tapa de la tumba había sido arrancada y abandonada junto a una pared. En el interior de la fosa no se encontraba el linaje de ninguna familia de nobles, sino armas y armaduras suficientes como para tomar un país.
-Mi señor, las tropas están formando con lentitud pero sin descanso, en unos instantes estarán listos- le susurró el espectro al oído.
-Bien, que se vayan equipando, yo tengo todavía asuntos pendientes- sin decir nada más, el hombre dio media vuelta y encaminó sus pasos hacia la zona elevada de la necrópolis. Un lugar parecido a un risco donde reposaban los restos del corcel de Vaskarad. Lo que hace tiempo fue un hermoso caballo negro era hoy una criatura deforme. Sus ojos huecos emanaban un fulgor rojizo y de entre sus dientes descarnados brotaba un vapor pestilente. Una pesada silla de montar completada con una barda de color violáceo daban cuerpo a una bestia que era poco más que una osamenta. El animal reconoció a su amo y trotó ladera abajo con la cabeza gacha. Lord Vaskarad descansó su mano sobre los restos de las crines que quedaban en el cuello de aquella abominación. Como revitalizado por el toque de su señor, el caballo se irguió sobre sus patas traseras y descargó sus cascos en el suelo levantando una gran polvareda.
-Veo que estas en plena forma, espérame aquí.
Dejando su corcel atado junto a una barra de hierro, Vaskarad volvió a sus aposentos recorriendo el camino que tantas veces había hecho en todos estos años. Aquel hacha de doble filo entonaba el canto de la sangre ante la posibilidad de poder alimentarse de nuevo. El arma vibraba en la pared haciendo danzar las cadenas que tenía a su alrededor. El viejo nigromante sujetó con firmeza la empuñadura, arrancando el objeto de la pared. El filo silbo el trazar un arco completo sobre la cabeza del hombre. Aunque parecía un arma pesada, en manos de Vaskarad se movía con una facilidad pasmosa. Tras unos cuantos movimientos con los que aprovechó para desentumecerse las muñecas, el hacha dejó de vibrar. El filo estaba templado de nuevo bajo la voluntad de su portador, con lo que se dejó acomodar a su espalda sin mayores problemas.
El sol era ya una fina banda roja tras las montañas cuando salió del túmulo. Sus huestes formaban ante él impávidas. El sonido de oxidadas armaduras y escudos se entremezclaba con lastimeros aullidos del más allá. Fidar estaba al frente de todos ellos con los brazos cruzados, esperando las instrucciones de su maestro. Sus ojos refulgieron al ver el hacha que portaba a la espalda Lord Vaskarad pero mantuvo la compostura.
-A una orden suya estaremos listos para partir- le aclaró el espectro.
El hombre pareció no escucharle y se aproximó a su fantasmal montura. Sujetando con fuerza la silla de montar se impulsó hasta colocarse sobre los lomos del animal. Tras apartar un mechón de pelo blanco de su cara, asió el arma con la mano izquierda y elevó la mirada hacia sus tropas.
-¡Nos vamos!¡Fidar, encárgate de que ninguno quede atrás!¡Cumplid mi voluntad!- vociferó Vaskarad.
Aquella noche una manada de muertos comandados por un solo hombre partió de una de las muchas necrópolis de Hatternich. El hedor a corrupción y los lamentos de los difuntos eran tan solo el presagio de un mal mucho mayor que acababa de despertar de su letargo.
Dios.... esto se pone muy interesante.... ;)

Las descripciones de los muertos me han gustado, es como si viese uno por uno toda la horda de esqueletos recién nacidos de nuevo.

Me ha gustado... a ver que pasa ahora y hacia donde se encaminan ;)
Magnifico, ya estoy deseando contemplar la matanza cuando ese hacha sesge a sus victimas...
[jaja] [jaja] [jaja] [jaja] [jaja]
Con este capitulo se cierra una especie de introduccion a la serie. En el siguiente tratare de presentar algunos elementos mas de la historia y el estilo narrativo cambiara un poco.
Ando experimentando un poco con el contraste en las narraciones y si me sale bien pues estupendo y sino decidmelo ;)
Gracias.
Fantastico, tan weno como el primero tanto en forma como en argumento, el ambiente sombrío parece que se adapta bastante bien a tu forma de escribir. La única pega que veo el hechizo de Vakarad que se hace un poco frío, pero weno, va compensao de sobra por la descripción del "nacimiento" del ejército, genial en ese punto.
lo he leido esta mañana y me gusta pero tengo un problema, me pica mucho la curiosidad [ginyo] [ginyo]

Salu2.
Originalmente enviado por Delbruck
lo he leido esta mañana y me gusta pero tengo un problema, me pica mucho la curiosidad [ginyo] [ginyo]

Salu2.


Vete al medico no sea algo grave [poraki]
Originalmente enviado por Temjin


Vete al medico no sea algo grave [poraki]



me va a recetar un capítulo diario así mejor no voy q si no no vas poder hacer otra cosa a parte de escribir [sonrisa]
Tambien muy bueno, en la misma linea que el anterior, ardo en deseos de leer más y saber si sigues así con los 5 siguientes.... la verdad es que disfruto leyendolo.

Además vas muy rápido....... todo pasa deprisa pero a la vez todo está perfectamente explicado.

Bueno, tú ya sabes por el anterior Relato que tu forma de escribir es mi debilidad.

Saluditos.
8 respuestas