Poemario: "La caja de los buenos deseos" (podéis escribir, si queréis)

(Por cierto, pido a los voluntariosos moderadores que me suban este hilo al de autores. Gracias.)


La caja de los buenos deseos

Un deseo:
que broten nuevos días
en las ramas germinadas
por el alma de los niños.



El teorema de las hojas caídas

Sé que pensar en el otoño
antes de que florezca
el solsticio de verano
es como frotar la mente
contra la piedra agreste
que tapiza la nostalgia.

Pero ya no puedo
estar contigo
y los días,
tan caducos,
me regalan
hojas de calendario

vacías,

con fecha, pero

sin planes, y

con aroma,

un aroma perenne.



Tomahawk

Hoy he visto
en las noticias
un niño sin brazos
abofeteando
la conciencia
de Occidente.



Lorea

Lorea,
mi amor,
si alguien te deshoja
recogeré los pétalos
y los guardaré
devotamente
bajo la almohada dorada
de la memoria.



Rumores

Me dicen que
el rocío
cubre tus ojos
cada noche,
aunque sea verano y
la luz
florezca dichosa en
tu pubis.

Dicen que
todavía me quieres y
que buscas
en silencio
el afrutado estigma
de los días felices.

Dicen,
siempre dicen,
pero no sospechan que
la felicidad
es un bien
tan efímero
como inerte.

Dicen que
te mueres
de pena.

Eso dicen,
lo confieso.



Acuarela

Azul
es el cielo
en la mañana
mientras el sol,
a hurtadillas,
desgrana su halo.

Arde el asfalto,
tan fino y distante,
arde la proa
del cuarto menguante.

Pinta de azul
el susurro del viento,
píntalo azul y
respira su aliento.

Azul
es el cielo
en el país
donde nunca
pasa nada.

Arde en tu lengua
bañada en canela
el beso lascivo
de la duermevela.

Haz del crepúsculo
la meta anunciada
por los centinelas
de la madrugada.



(todo menos el futuro)

Hoy necesito
arrancarme la vida
para salir derrotado
en las noticias
de las nueve.

Lo dejaré todo atrás,
muy atrás en el tiempo,
y jamás volveré a sentir miedo
de palidecer en tiempo presente.

Quiero que el silencio
me despierte cada mañana
con el sagrado aroma
del pan recién horneado.
Quiero que me quieras,
que me quieras sólo un poco
y que me tomes por un loco
mientras las farolas fallan,
una a una,
y lo dejan todo a oscuras.

(todo menos el futuro)

El futuro sabe a
canela en rama,
a miel sobre hojuelas,
a sol en diciembre,
a lluvia en agosto.
Es tener sexo
a los cien años
de luchar por tenerlo,
es fuego y concordia
en los glaciares del alma.
El futuro
es un jardín
de rosas eternas
que marchitan mis días
con su halo fragante.


(18)

(1)
Deja que te abrace
hasta que la mañana
nos aceche.
Si lo deseas,
oiremos caer la lluvia
y contaremos hasta cinco.

(2)
Tu
mirada
es
infinita.

Tu mirada es infinita.

Tu

mi
ra
da

es

in
fi
ni
ta
.

(3)
Respóndeme:
¿existe alguien
más infeliz que yo?

Sí.

La memoria
del otoño.

(4)
Si me detengo,
perderé todo lo encontrado
en el camino:
un billete de metro
usado,
la medalla de honor
a la paciencia
y la algarabía
de los niños.

(5)
Recuerdo cuando éramos puros.
Tú querías a otro
y yo quería
dormir con vosotros.

(6)
I'm afraid of lovers
when my senses
hesitate.

(7)
La rutina
siempre llama a tu puerta
cuando aún
duermes,
boca arriba,
conmigo a tu lado.

(8)
Despacio,
desnúdate despacio.
Quiero olvidar
que tengo
frío.

(9)
La luna,
esa extraña desconocida.
Hasta yo pude vistarla
una vez,
pero preferí viajar
a lugares
menos transitados.

(10)
Se me hiela
la sangre
cuando sonríes.
En ese momento
me doy cuenta
de que no estoy vacío
por dentro.

(11)
Acércate.
Nada se interpondrá
entre nosotros.

(la nada)

(12)
Despierto
para darme cuenta
de que dormido
lo recordaba todo.

(13)
Squeeze me;

I'm so sorry;

excuse me.

(14)
Un telar de almas.
No es la moda;
es la forma
de aliviar
el calor.

(15)
El hastío:
un semáforo
en rojo
a las puertas
de la conciencia.

(16)
Vislumbro
una vida maravillosa,
repleta de amor
y de dicha
y de...

(insert coin)

(17)
El cielo
es el plano irreal
de un mundo
simétrico
e imperfecto.

(18)
Todo se apaga,
se hace de noche
y es mejor
dejarlo estar.



Nitrato de Chile

Ojos que valoran
el salitre
desde la lejanía
de un balcón
a la sombra.

Ojos
negros, despiertos,
brillantes y eternos.

Tus ojos deslumbran
tras hacer antesala
en el fulgor
del Espíritu Santo.

Ojos
en calma, el invierno
en tu piel, el silencio.

Y si me miras
te regalaré
el miedo, la brisa
y la madera.

Y si no me miras...
(si no me miras,
me muero)

Florece la penumbra
en las costas de Chile.
El día,
cansado,
se recoge en su caja de música
y se adentra en el mar.



Sin título

Mezcla la dicha
con un hálito de bruma
y ni siquiera
el mar a la deriva
consigue inundar
sus ojos de secano.
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