Inquisition "Recopilatorio"

... algo de agua entre llamada y llamada. El tiempo es escaso, el teléfono suena de nuevo. Un tono, (los cascos ya dejan marca),.. dos tonos (reajuste del micro),.. tres tonos....
- El tarot del futuro, soy Marie. ¿Qué deseas saber?.
Hay silencio en la línea, Marie, baraja sus cartas con despreocupación...
- ¿Hola? ¿de dónde eres? ¿qué quieres saber?.- Las preguntas de cada llamada, ahora sin respuesta.
- ¿Quien es?.- Y ésta última pregunta, halló su respuesta en el silencio.
Se quitó los cascos, y con el alma colmada de pánico, corrió dejando su puesto de trabajo... 24 horas después, todo seguiría igual, una silla vacía, auriculares en el suelo, y la baraja de cartas encima de la mesa, con la primera carta echada, la carta de La Muerte....


Todo el mundo se cree poseedor de un poder especial.Durante 66 días, desearéis que no sea asi...
- Bien, ¿qué tenemos?.
-¡Vaya!, voz ronca, cara de sueño... Parece que alguien tuvo fiesta ayer..
- Billy, si me vas a joder, invítame a cenar y a un par de copas por lo menos... ¿Qué coño tenemos?.
Billy no era el tío más listo del mundo, pero captó el sutil mensaje.
- Mujer, blanca, 38 años. Vivía sola, trabajaba en una línea de esas del tarot. Los vecinos avisaron a la policía cuando notaron el olor. Tiene cortes por todo el cuerpo, y el cuello seccionado; la cabeza se sujetará al resto mientras no la muevan.
- Fantástico, un niñato aficionado a las películas de terror adolescente. ¿Por dónde entro?.
- Err... no entró.
<< Por qué los días de resaca siempre hay que aguantar a algún idiota>> pensó Sam con un suspiro de resignación.
- Perdona... ¿qué?.
- Simplemente eso, que no entró. La casa estaba sellada por dentro. La policía tuvo que llamar a los bomberos, y entraron rompiendo las tablas que había clavado en una de las ventanas. La tía había cerrado todo, y colocado un armario tras la puerta. Parece que deseaba intimidad para suicidarse.
- ¿Suicidio?, ¿estás loco?. ¿Quién coño se suicidaría clavándose un cuchillo y rebanándose el cuello al final?. Hay muchas formas de suicidarse....(Sam las conocía varias por su profesión, otras muchas pensadas en largas noches, donde la soledad las sombras y el alcohol....) ... pero esto no es ningún suicidio Billy.
- Pues si no lo es, el asesino está todavía en este cuarto, porque te repito, que el cuarto estaba sellado por dentro. Era una puta trinchera joder. Perdió la cabeza, ya sabes como es esta gente del tarot y la magia y demás. Se volvió loca, no tiene más vuelta de hoja.
El día tenía visos de glorioso. Tendría que comprar otra caja de aspirinas, y alguna botella de jarabe escocés.
- ¿Quién la vio por última vez con vida?.
- Fue en el trabajo, hace hoy cuatro días. Dicen que recibió una llamada, y que salió corriendo como si la persiguiese el demonio.
- ¿Sabemos de dónde vino esa llamada?.
- Peter Sanderson, 468 de Calming street.
- Tendremos que hacerle una visita al amigo Peter. Espero que haya una farmacia de camino. En marcha.

Mientras, Peter Sanderson, volvía en tren desde Brighton, dónde había asistido a un congreso nacional de informáticos, en calidad de representante de SYSCO la empresa para la que llevaba media vida trabajando. Iba en primera clase, junto a una agradable señorita que con mucho interés, le relataba un sueño recurrente que tenía desde hacía años. Peter siempre había tenido la cualidad de interpretar los sueños de la gente, generalmente con mucho acierto, y parecía que en esta ocasión, le granjearía algo más que pura admiración; puede, que algo de compañía en la cama...
- Es sencillo querida. Me dijiste que trabajabas en un bufete ¿no?, pues la figura con los ojos vendados que ves.... Oh, disculpa, es mi móvil, un segundo... ¿Si, quién es?... (silencio en la línea)....

Coméntalo
- ¿Si?, ¿diga?.
- Es la cobertura.
- ¿Qué?.
- La cobertura, siempre se pierde en esta parte del trayecto, volverá en unos minutos.
Peter observó la pantalla de su teléfono. Efectivamente, las letras de la pantalla reflejaban un contundente “sin red” dando la razón a la joven abogada.
- Vaya, parece que vienes mucho por aquí.- dijo Peter intentando ocultar, la extraña preocupación que se había apoderado de él con esa llamada.
- Tengo familia en Brighton, y vengo mucho, y también sufro las inclemencias de la incomunicación. – Mostró una dulce sonrisa.- Aunque en ocasiones no está de más desconectar.- y se giró para mirar por la ventana.
La llamada le hizo olvidarse del asunto del sueño, y ella no quiso insistir, a fin de no resultar pesada, con lo que pasó a un segundo plano.
Cuando el tren recorrió para ellos dos, unos kilómetros en silencio, Peter empezó a olvidarse de esa angustia, y recordó, la idea original de su conversación con Cristine (la abogada); algo de compañía en la cama.
- Eso de desconectar suena bien. ¿Podría llevarme esta noche a algún otro sitio donde no haya cobertura?, ¿algún buen restaurante?.- Usó su tono gracioso y despreocupado, ése que tantas veces le había asegurado el éxito.
Cristine le miró, frunció el ceño, y justo cuando Peter esperaba verla cambiar de asiento a otro muy lejos de él, volvió a sonreír y asintió con la cabeza.
- Conozco uno en el que no se escucha ni la radio, pero invitas tu.- Su dedo señalaba acusatoriamente a su acompañante, que no se podía creer aquél descaro.(bien es cierto que no le disgustó en absoluto).
- Bien, trato hecho. ¿Dónde y a qué hora debería estar?.
- Hmmm a las ocho y media frente al National Gallery, y no me hagas esperar, o tendrás que pagarme también el taxi de vuelta.- Y esta vez, soltó una sonora carcajada.
- ¡Vaya con la abogada!. Si que juega duro. Si eres así para la primera cita, no quiero ni pensar lo que haces con los acuerdos pre-matrimoniales.- y esa vez, ambos rieron juntos.

Al llegar a la estación de Victoria, confirmaron hora y lugar, y se despidieron. Cristine estaba cerca de casa, y cogería el metro. Peter, cogería otro tren que lo llevase hasta Charring Cross, a escasos 100 m de su pequeño piso de soltero.

Piso de soltero esas eran las palabras exactas. Cuando entró, en su casa, todo estaba en silencio, oscuro, solo. El contestador lucía un excelente empate de mensajes, 00, y nada parecía haber cambiado. Seguía oliendo a cerrado como cuando se fue. Dejó las llaves donde siempre (en cualquier lado), se quitó el abrigo, los zapatos, y se encaminó a la habitación. Tenía 5 horas por delante antes de su cita, y tenía intención de descansar al menos un par de ellas, antes de adecentar el piso, comprar algo de vino y acercarse a la farmacia, por lo que pudiese ocurrir. Al pensar esto último, su boca lucía una amplia sonrisa.

El tercer botón de su camisa fue el último que se pudo desabrochar antes de que el timbre, inoportuno como nunca, iniciase el destrozo de lo que podía ser una tarde maravillosa (o mucho más, como luego descubriría).

-¿Quién es?.
- Sr. Sanderson, me llamo Sam Brewer, inspector de policía, necesitaríamos hacerle unas preguntas.
¿La policía?- Pensó Peter.
- U, un momento.
Descorrió los pestillos, y abrió la puerta. Efectivamente, allí estaba el Sr. Brewer, junto a un policía perfectamente uniformado, como a los extranjeros siempre les había hecho gracia.
- Pasen por favor.
- Gracias.
- Disculpen el desorden, acabo de llegar de viaje y...
- Lo sabemos, de una convención....- Sam miró su libreta.- congreso, de informáticos. Intenté llamarle por teléfono hace unas dos horas, pero no pude comunicar.
Ésa debió de ser la llamada desconocida.- Pensó
- Si, el tren pasó por una zona sin cobertura, siéntense por favor.
- No, no es necesario, será sólo un momento Sr. Sanderson. ¿Conoce usted a una tal... Marie Terrau?.
Peter hizo memoria un momento, no, parecía que no le era familiar.
- Lo siento, hasta donde recuerdo, no. ¿Puedo saber qué ha ocurrido?.
- Bien, esta mañana hemos encontrado a la tal Marie, muerta en su piso. Por lo visto, recibió una llamada amenazante a su trabajo, hace cuatro días.
- ¿Y eso qué tiene que ver conmi..
- Que la llamada se hizo desde su teléfono.- Dijo Sam interrumpiendo bruscamente. Le dolía de nuevo la cabeza.
- Pero yo llevo fuera toda la semana, en una convención de..
- Sí, lo sabemos, nos lo dijeron en su trabajo.- Volvió a interrumpir. - ¿Tiene alguien las llaves de su piso?, ¿su novia, su vecina, la asistenta?.- Echó una ojeada al piso, definitivamente la opción de la asistenta se caía por sí sola.
- No, nadie más tiene llaves. ¿Pudieron entrar por la ventana?.- Estaban en un cuarto piso sin escalera de incendios, esta vez la pregunta estúpida corría a cargo de la casa.
- Es poco probable.- dijo Sam.- No obstante, comprobaremos su registro de llamadas emitidas, para corroborarlo con la información que tenemos, por si hubiese habido alguna confusión.- Se encaminó hacia la puerta, y el policía uniformado le siguió.
- De cualquier manera Sr. Sanderson; no salga de Londres en unos días, podríamos tener que volver a hablar con usted, y no queremos que le coja otra “zona sin cobertura”. – Añadió antes de salir.
- No lo haré.- Peter no acababa de asumir todo aquello... ¿Marie?, ¿quién coño era esa Marie?.
La puerta se cerró con un golpe sordo, poniendo fin a las preguntas, y a sus esperanzas de dormir un rato.

04:00 am.

- ¡Será enfermizo el Hijo de Puta!.
Sam le miró con ganas de decirle algo, pero no pudo, llevaba razón.
- Por lo visto, la apuñaló una vez en el ascensor, la arrastró sangrando hasta su piso, la echó en su cama, la apuñaló, 21 veces más, y se acostó tranquilamente junto a ella. La vecina de enfrente aviso al ver el rastro de sangre. Cuando la policía ha llamado a la puerta han empezado a oír gritos, han derribado la puerta y se le han encontrado en la cama, bañado totalmente en sangre. Es un Hijo de P..
- Basta Billy. ¿Ha confesado algo?.
- Que va, eso es lo peor, que encima lo niega el muy cabrón. Dice que salió con ella, que le pagó un taxi porque había llegado tarde, y que había vuelto a casa sólo. Ésos tocateclas acaban todos locos; - hizo una pausa.- Sigue siendo un Hijo de Puta.
- Bueno, pues ya sabes, redacta el informe y mañana lo presentaremos junto con el del otro asesinato. Ése cabrón morirá de viejo entre rejas. El caso está cerrado.

Aquella larga noche, se oyeron sollozos en la celda del nuevo. Yo no, decía, yo no... hasta que un grito, hizo callar al silencio, y nadie oyó nunca más, a Peter Sanderson...


Comentalo
- Ahí está tu padre.
- ¡Papá.- dijo corriendo a la puerta.
- Hey hey hey, aquí está mi hombrecín. ¿De qué vas vestido?.
- Mamá me ha comprado un traje de Vaquero, mira que chulo.- Decía Charlie mostrando orgulloso sus pistolas de plástico.
Sam echó un fugaz vistazo a su mujer que preparaba la cena, por si podía darle alguna pista de aquel inesperado regalo. Ella no se giró.
- Bueno forastero, ve a lavarte las manos que vamos a cenar, y las tienes muy sucias de montar a caballo.- Le bajó la visera del sombrero hasta la nariz, y se encaminó hacia aquella pequeña olla que olía tan bien.
- Hhmmm, que bien huele el rancho hoy nena..
- ¿Nena?, pero qué modales son esos, entrar armado en mi salón, rodearme con tus brazos y... shh estate quieto con el delantal. No, si quieres conquistar a esta dama deberás mejorar tu comportamiento.
Sam sonrió, dio unos pasos atrás. Se quitó la chaqueta, la pistolera y la pistola, y lo dejó todo colgado de la silla. Se acercó, y volvió a rodear a su esposa con los brazos, le cogió el culo y apretó sus cuerpos.
- ¿Este arma tampoco vale aquí, madame?.
- Valdrá, solo si prometes usarla.- y los dos se fundieron en un beso y un arrullo.- Y ahora vete a lavar las manos, que tu también las traes bien sucias.
Sam, se fue sonriendo, no sin antes darle un pequeño cachetillo en el culo. De camino al baño, se cruzó con su hijo y chocaron los cinco. “Como los grandes” decía Charlie...
El agua estaba fría, pero no importaba, Sam solo pensaba en lo que vendría después de cenar, cuando Charlie estuviese dormido. Se sorprendió sonriendo al hombre del espejo como un adolescente que va al baño a por un preservativo, teniendo a su pareja impaciente en la cama. Cerró el grifo, que siguió goteando. Clop, clop, clop.....
… clop, clop, clop…
…- arriba las manos mamá, esto es un atraco....
...clop, clop, clop....
..- ¿no te rindes?, de acuerdo. Bang, bang, bang...
… clop, clop, clop…. Bang, bang, bang….. PUM.
¡Clop!...y la última gota, resonó en toda la casa, cuando el mundo se detuvo.

RIIIIING, RIIIIING, RIIIIING.
- ¿Diga?.
- ¿Señor?, soy Billy, ¿le he despertado?.
- Joder Billy ¿que mierda de hora es?, ¡si me acabo de acostar!.
Sam tocó la botella de wisky casi vacía que había dejado junto al sillón. Le dio un trago para volver a la realidad y pensó. Éste si es el desayuno de los campeones.
- Son las 10 de la mañana señor, le llamo porque...
- Vamos a ver, anoche tuve que ir a las cuatro de la mañana a la escena de un crimen, qué coño es tan importante para que no pueda dormir agust..
- Se ha escapado, Sam.
- Repite eso.
- El hijo de puta tocateclas se ha escapado....


Coméntalo
Peter se despertó en el suelo, con la boca reseca y dolor de cabeza. Estaba en el suelo, pero ¿dónde?. La vista se fue aclarando y el cartel de la pared de enfrente le contó lo que no sabía. Marble Arch.. ¡estaba en el Metro!, pero, ¿qué diablos hacía allí?.
Se miró las manos, cubiertas de sangre seca al igual que su traje de presidiario... Es cierto, le llevaron a la cárcel, pero, pero... él no hizo nada...
Unos pasos se oyeron por el pasillo; lentos, regulares. El eco de las galerías los hacían fantasmales. – ¡El guardia de seguridad!.- pensó. Sin dudar, se puso en pié, descubriendo, de la manera más dolorosa, que la sangre que le cubría tenía su origen en una profunda herida en el muslo derecho. Tres cortes muy profundos que no dudaron en volver a sangrar en cuanto sufrieron el peso del cuerpo. Arrastrando la pierna y apretando bien los dientes para no gritar, se encaminó hacia el andén, rogando a Dios que no hubiese nadie allí para delatarle. Sus plegarias parecieron ser oídas, y el andén estaba vacío, pero los pasos sonaban mucho más cerca. No había salida, el guardia llegaría de un momento a otro. Con más dolor que cuidado se sentó al borde del andén, y se dejó caer, evitando apoyar la pierna mala. Perdió el equilibrio y cayó de bruces en las vías. El brazo izquierdo irradiaba un nuevo dolor. Bajo la manga de su traje, apareció un bulto tan desagradable como inconfundible, era un hueso. Se le empezó a nublar la vista, y su cabeza vaciló por un segundo. No podría continuar con aquél dolor, pero tenía que hacerlo, si no el guardia le vería, y le llevaría a la policía, e iría a la cárcel, y él, no hizo nada.. Con pasos muy vacilantes y en una nube de dolor, se encaminó hacia el oscuro túnel, esperando que la oscuridad, le ocultase de aquél horror que se aproximaba.
Se adentró lo que pudo, unos diez o quince metros, y allí dejó caer. Ahogando un nuevo grito de dolor. Allí permaneció a la espera, escuchando aquellos pasos que parecían disfrutar violando el intenso silencio. Sólo cuando éstos cesaron, Peter entendió la verdad. No huía del guardia, no le tenía miedo a la cárcel, tenía miedo porque “aquello” le buscaba.
Miró hacia la entrada del túnel, y en el lienzo de luz apareció una silueta. - ¿Un niño?.- Pensó... La sombra comenzó a andar hacia él, menguando y desapareciendo, hasta que al tercer paso, se fundió con la negrura que le rodeaba. Intentó ponerse en pie, pero no pudo. El pánico le invadió y le hizo sentir que le observaba... estaba cerca, estaba cazando... Notó una respiración pesada en la nuca, y se repitió asimismo: - Ahí detrás no hay nada, ahí detrás no hay nada, ahí detrás no hay nada.- Y lo convirtió en un rezo, y siguió susurrándolo cuando un gruñido le hizo temblar. Cerró los ojos y una lágrima de sangre corrió por su mejilla. El llanto y la oración, tuvieron su final con un corte limpio en el cuello. Tres garras entraron en la base de su espalda, y la laceraron hacia arriba hasta que su cuerpo inerte quedó pendido de ellas. Y allí en lo alto, suspendido por la oscuridad, Peter acompañó el último latido de su corazón, con una frase del credo que dice así:
- Creo en UN solo Dios Padre todopoderoso...

Cuando Sam recibió la noticia de que Peter Sanderson había muerto atropellado por el primer tren de la mañana, la tomó con la satisfacción que dan los problemas que se resuelven solos. A las siete de la mañana y con todo el despliegue policial ya en la estación, llegó a Marble Arch, dónde aún se encontraban retenidas las personas que viajaban en el tren del suceso. Al pasar junto al grupo Sam pudo ver a los sanitarios atendiendo a una mujer, que con gran ansiedad no dejaba de repetir: - Lo sabía, lo sabía, lo sabía....

- Señor, por fin llega. Bueno, según se mire a lo mejor llega pronto porque van a tardar un buen rato en recoger todos los restos del cabrón ese, jaja.
- Billy, cálmate ¿quieres?.
- Lo siento jefe, pero me alegra que los tontos nos ahorren trabajo. El tío pretendía ocultarse en los túneles; parece ser que tropezó, se desmayó, y lo atropellaron.- Billy tuvo que contener de nuevo la risa. – Hay veces que se hace justicia ¿verdad?.
Sam estaba bastante por encima de la justicia divina, y preparó su propia hipótesis, elaborando un fulgurante examen psicológico a Peter en el que le clasificaba de desequilibrado. El resto, es una simple consecuencia.
- Bien, ¿habéis inspeccionado la zona?.
- Si; nada relevante, mucha sangre, mucha suciedad, y .. bueno, esto, lo encontramos aquí en la entrada del túnel, se le habrá caído a algún niño, y me lo guardo para mi sobrino.
Un escalofrío recorrió la columna de Sam, al ver en la mano de Billy una estrella de plástico con la palabra SHERIFF grabada en ella...


Coméntalo
Maggie, nerviosa y pensativa, se detuvo frente a la puerta que le había visto crecer. Sobre su cabeza, un cartel de madera conservaba grabado a fuego el nombre con el que su madre bautizó su tienda hace ya... 60 años. Beyond’s Shop nació en las galerías de Covent Garden. Ahora, tanto tiempo después, continúa vendiendo magia a turistas y curiosos, con algo de polvo por encima pero magia al fin y al cabo.

Al cruzar el umbral, la frase que venía susurrando para sí, se amplificó con el eco sordo de la pequeña habitación... –Lo sabía....
Cerró la puerta tras de sí y se encaminó hacia la parte de atrás. Detrás de la cortina de cristales.
- Toda buena bruja, debe tener una habitación tras los cristales.- Le solía decir su madre. – La gente se fascina con su brillo, y no mira más allá.

Tras la cortina de cristales de Maggie, solo una cosa brillaba. La hebilla de un gran libro, forrado de piel, y que descansaba abierto en un pequeño pedestal. Las mujeres de la familia de Maggie siempre habían tenido... ¿cómo decía su madre....? Un sentido especial para la magia. La definición de su madre distaba mucho de la palabra Bruja, que Maggie tuvo que soportar tantas veces durante su infancia. El libro, al igual que dicho apodo, era un viejo legado, que según se acercaba la nueva fecha, pesaba más y más.

Estuvo sumergida en su lectura, comparando con otros viejos libros de tapas rotas, anotando y yendo nerviosa de aquí para allá toda la mañana. Al caer la tarde, se decidió a abrir la tienda, necesitaba un descanso. Mucha gente entró a ver, pocos a comprar. Empezó a pensar que no debería haber abierto, pues aunque ella estuviese tras el mostrador, su mente se encontraba pasada la cortina de cristales.

Por fin llegó la hora de cerrar, cuando saliesen esa mujer y su hija podría echar el cierre y volver a encargarse de sus asuntos importantes; además, estaba segura que se irían sin comprar nada. Y como lo pensó sucedió, salvo un pequeño detalle, cuando pasaron delante del mostrador, la niña, cogida al brazo de la madre se giró hacia Maggie y le dijo:
Corre, el Demonio viene.

Y desde la calle un soplo de viento pasó por delante suya agitando la cortina de la trastienda.

Seguidamente se volvió a girar hacia la salida y continuó tranquilamente colgada de su madre. Con el escalofrío aún en el cuerpo, Maggie cerró la puerta según salió la niña, la cual, giró una vez más la cabeza y le sonrió.

Echó todos los cierres y corrió hacia la trastienda. Al cerrar el libro se oscureció la habitación. Algo tapaba la luz que entraba por las ventanas, y cubrió de sombras las pequeñas bolas de cristal y los cuarzos. Maggie escuchó en silencio los pasos de una sombra que parecía no tener prisa. Lo oyó detenerse y rugir justo detrás de la cortina de cristales. No podía pasar...


Coméntalo
La cara oscura de Dios.
Desde el principio, el mundo se ha regido por fuerzas opuestas, que generan un equilibrio. Algunos lo denominan la sabiduría de la naturaleza, otros, la buena o la mala suerte, y muchos, sitúan el control de estas fuerzas en manos de Dioses. Muchas culturas personifican a los Dioses, permitiéndoles así poder obrar bien, o mal; en cambio, la religión Cristiana asume que Dios es bondad, y le atribuyen a él todo lo bueno pero como no todo era bueno en el mundo se tuvo que asignar la maldad a alguien, y se creó el Demonio, separando así bien y mal y colocándolo en los extremos opuestos de la tierra, negando cualquier lazo entre ambos.... Todo es falso.

Dicen los libros sagrados que Dios hizo al hombre a su imagen y semejanza pues bien, el hombre no es benévolo, no perdona siempre y es, posiblemente, el animal más vanidoso de la Tierra al igual que Dios. Le gusta ser adorado, que le rindan culto y que dependan de su poder, es por ello, que no puede permitir que el ser humano tenga ningún poder que Él no les haya dado.

Durante 66 días enviará un Seio, un alma humana que nació de la oscuridad, hizo el mal en vida y nunca se arrepintió de ello. Será el encargado de castigar a aquellos que desafíen su poder. El Seio será enviado cinco veces, y no deberá dejar señal de su paso; si tuviese que ser llamado una sexta vez, la sombra de Dios bajará a la tierra, y juzgará a todos los seres humanos decidiendo quién vive y quién no. El último ciclo se completó en el antiguo Egipto, y La Sombra, fue llamada Anubis, y representada junto a la balanza que utilizaba para adjudicar vida o muerte. Cuando ese dia llegue de nuevo, que llegará, ....

... jefe, ¡jefe!. -
Sam levantó la vista del libro y prestó atención a su compañero. - Dime Billy, ¿qué sabemos?.
- No mucho, parece ser que la tienda abrió por última vez hace dos días. Se han recogido muestras de sangre para analizarlas en el laboratorio, y todavía no sabemos cómo es posible que aquí no haya nadie, pero esté todo cerrado por dentro... Jefe... Sam, ¿cómo sabías que teníamos que venir a esta tienda?.
- La propietaria de esta tienda estaba en el metro cuando encontramos el cuerpo de Peter Sanderson. Aquello no fue un accidente y esta mujer sabía algo.
- Pues lo que sabía, ha volado con ella. ¿Y ese libro?.
- No parece ser importante, parece un simple libro de relatos de terror.
- ¿Qué relación puede tener la propietaria de una tienda de chorradas místicas con un zumbao como Sanderson?.
- Me parece Billy, que nos queda mucho por ver hasta tener la respuesta a eso.
Billy frunció el ceño extrañado y salió de la trastienda. Sam, se quedó pensativo con el libro en las manos, levanto despacio la cabeza, y miró la cortinilla de cristales que separaba las dos habitaciones. La sombra que formaba la sangre seca le trajo a la cabeza una imagen que le hizo estremecerse más que cualquier otra cosa, su hijo, sonreía....

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