Cuento: "Carolina" (por favor, no escribir)

La idea de este proyecto surge, básicamente, por dos motivos. Uno es que, debido a mi trabajo, estoy gran parte del día en contacto con niños (bueno, algunos ya no lo son tanto) y me siento irresistiblemente atraído hacia su forma de entender la vida. El otro pilar del proyecto lo compone la fascinación que siento por "The Flaming Lips", unos locos maravillos de Oklahoma que cuidan y amenizan mis tardes de domingo, y me protegen ante la temible llegada del lunes (hasta que caigo en la cuenta de que, al fin y al cabo, sonará el timbre y entrarán todos embarulladamente, todavía dormidos, y esbozando alguna leve sonrisa: porque no hay nada más bonito que ver la sonrisa de un niño por la mañana, temprano)
Las ilustraciones forman parte del concepto artístico del último disco de "The Flaming Lips". Son siete ilustraciones. Por lo tanto, "Carolina" tendrá siete episodios.
He decidido escribir el cuento en forma de poema porque creo que es más sugerente para el lector. Espero que os guste. Saludos.


(qué menos: http://www.flaminglips.com Gracias por la inspiración)
Imagen

Se llama Carolina
y dirige,
con su encanto,
una orquesta
de luz.

Carolina,
siempre atenta,
pone orden y concierto
y abre bien los brazos
para fundirse en un abrazo
con las partículas luminosas.

Carolina cierra sus
grandes ojos claros.
Toma aire,
se concentra
y se dispone a inventar
la perfección.

El cielo,
omnipresente,
no pierde detalle
de tan fantástico espectáculo.
Esta noche
Carolina
será obsequiada
con el más dulce de los sueños.



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Imagen

Carolina vive
en una torre
para respirar
más cerca
de las estrellas.

Cada día desayuna
adormilada, junto a la ventana,
para contemplar
la paleta de
tonos anaranjados
que definen el horizonte.

Cuando algún cometa
despistado invade
la quietud de la ciudad,
Carolina, ojerosa,
descubre que
la mañana posee
la más preciosa
de las sonrisas.


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Imagen

Surcando avenidas
de frutos secos
camina cantando.

La miel en los labios
y en mente
un anhelo;
endulzarle los días.

En sus bolsillos
se acomodan
el clima,
unas nueces
y las sombras.

Se llama Gorka,
regala ternura
y sostiene a
Carolina
con la mirada.

Surcando avenidas
de moras y fresas
camina cantando:

"Cien farolas
junto al mar
me dicen
que estás ahí,
me enseñan
a preservar
el cariño que sentí
cuando me enseñaste
a hablar"




Hilo de comentarios
Imagen

"Si los nervios
que me acechan
siguiesen,
prestos,
mis pasos,
tendría la certeza
de que no llegaría tarde
a la cita."

Entre las trémulas ideas
que abarrotan
sus antenas
se cuela el plan perfecto:

"Esta noche
cogeré a Carolina
de la mano"

Dobla la última esquina
y allí está ella,
con su vestido naranja
y un halo de brillantina.

A Gorka no le faltan piernas
para salir corriendo,
pero lo olvida todo
cuando advierte
sus dulces ojos verdes.


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Imagen


Vuelve a casa
con la luna
por peineta,
con la luz
de las farolas
matizando
su alma inquieta.

Vuelve a casa
entregándose
al mañana,
con la luz
de las estrellas
esbozando
el alba clara.


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Imagen


El sol,
tan viejo y cansado,
se pregunta
qué es lo que ha hecho
para haber llegado
tan lejos,
para rasgar la inocencia
de un amor
tan bien guardado.

En el cielo
se disipa el delirio
y el sol dibuja
paisajes caprichosos,
caprichos aún dormidos.


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Imagen


Se llama Carolina
y dirige,
con su encanto,
una orquesta
de luz.


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(Gracias, Carolina Nuño y Gorka Peso, por la inspiración)
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