El Guardian del Destino XXVIII: Los hermanos Ladrones

Era tarde cuando llegaron a lo que habían determinado como su destino. A lo lejos se podía ver el Alcázar Dulain, suspendido en una columna de agua clara del lago de las hadas. Allí había jugado mucho tiempo Karib, pero nunca habían sido capaces de ver ninguna de las hadas que, según cuentan las historias, habitan aquel maravilloso lugar.
Al ver aquel lugar, la alegría invadió el cuerpo de Karib. De pronto sintió que todas las fuerzas que había ido perdiendo a lo largo de aquella jornada volvían a él. Estaba dispuesto a seguir toda la noche el camino, pero Galdian no se lo permitió. Así pues, avanzaron un poco más hasta quedar alejados del camino y resguardados por los árboles y volvieron a montar aquel campamento. Para alegría del joven, aquella noche cenaron un poco de queso con pan, y dejaron para “otra noche” los extraños potingues que se encargaba de hacer Galdian.
- Estamos ya muy cerca de mi casa – dijo Karib sin darse cuenta; estaba pensando en voz alta.
- Mañana por la noche, o quizá pasado mañana al mediodía –respondió Galdian.
- Eh.. ¿tanto tardaremos?
- Me temo que sí. Aunque desde aquí puedas ver la torre que perteneció al gran mago Dulain, nos falta una buena jornada de camino.
- Bueno, supongo que no me queda más remedio que aguantar un poco más.
- Eso creo. Si es que quieres llegar.
- ¡Claro que quiero!
- Pues duérmete pronto para que podamos partir cuanto antes.
A Karib le tuvo que parecer una buena idea, pues acto seguido dejó de hablar con Galdian y se dejó llevar por el sueño. Pero esta vez no soñó nada, o no lo recordó. Quizá porque apenas tuvo tiempo para dormir.
Algo el despertó. Abrió los ojos con pesadez y conforme se despertaba escuchaba unas voces que hablaban en susurros. No podía distinguir qué decían así que se incorporó y se restregó los ojos con las manos hasta que pudo ver quienes estaban allí. Se trataba de una pareja de hombres vestidos de negros que, en ese momento le estaban dando la espalda y se encontraban en cuclillas mirando a donde habían preparado la cena. Uno era más alto que el otro y ambos tenían el pelo lacio y largo, recogido por coletas. Aguzó el oído, pero no pudo entender lo que decían.
Buscó a Galdian, pero no le encontró en su manta, así que, por precaución volvió a agazaparse y hacerse el dormido, pero sin perder de vista a los intrusos. Volvió a intentar escuchar lo que decían, pero nada. Entonces distinguió un sonido que le resultaba familiar. Se estaban comiendo su desayuno del día siguiente. No se lo podía creer. Eran bandidos que les iban a dejar sin comida. No lo podía permitir. Se levantó tan rápido como pudo y les gritó.
- ¡Alto!- hubo un silencio mientras los bandidos, con restos de queso y algo más en los alrededores de la boca. Se miraron el uno al otro y, sus aparentes caras de susto desaparecieron dejando paso a otras de alivio repentino.
- Y, ¿quién lo dice, si se puede saber?- dijo el más alto de los dos.
- Yo. Karibdys.
- Oh, entiendo – ironizó el segundo de ellos-. Perdone usted señor. Nos estábamos comiendo su comida. Cuánto lo siento – ambos se rieron. En aquel momento descubrió Karib que había cometido un tremendo error, de nuevo.
- Supongo, hermano – siguieron su sátira charla los bandidos ante la insensible mirada del joven -, que deberemos de devolverle lo que hemos robado, así es, su queso y su comida.
- Pero mucho me temo, querido hermano, que no podemos hacerlo.
- ¿Por qué?
- Pues porque no creo que le gusten tal y como se lo vamos a devolver – volvieron a reírse, esta vez con más fuerza. A Karib empezaba a mosquearle todo aquello. Simplemente, se sentía ridículo.
- Espero que nos perdonará, ¿no es así, señor?- hizo hincapié en la última palabra.
- Ehm...-intentó decir.
- Veo que no tiene palabras para agradecernos nuestra amabilidad, hermano.
- Tienes razón. Bueno, no hace falta. Nos llevaremos su dinero y no hay más que hablar –eso ya era el colmo. Pero qué se creían esos dos.
- ¡Basta ya! –acabó gritando. Los dos ladrones miraron a Karib con asombro -. ¿Pero es que sois tontos u os falta un tornillo? Que no soy un crío. Desde luego vaya par de ladrones de pacotilla –su cara estaba roja y, en cambio, la de los bandidos, blanca.
- Ehm.. ¿Perdona? ¿No deberías de estar asustado porque unos malvados ladrones intentan llevarse tu dinero y tu comida? – contestó el mas alto.
- Supongo, pero después del numerito que habéis montado habéis perdido toda la dignidad que teníais - las palabras que dijo Karib cayeron como molinos encima de aquellos bandidos, sin embargo pronto recuperaron la compostura para volver a la carga contra el joven-.
- Parece que este muchacho no nos conoce – respondió a la acusación el mayor de los dos -. Pues es nuestro deber presentarnos. Mi nombre es Derlander, y este es mi hermano Vernarder. Somos los conocidos ladrones del sur de Tirya como los hermanos del Sur – si a las ridículas palabras le añadimos los movimientos extravagantes que realizaron ala vez los dos hombres, a Karib le costó verdadero trabajo no descargar una carcajada en sus propias narices. Aquello parecía más un número de circo que un robo por la noche.
- Los.... ladrones del Sur, habéis dicho, ¿no? –esperó su asentimiento – Me parece que no os conozco.
- ¿Cómo que no? Si somos conocidos por todas las tierras de Tirya, desde el sur hasta el norte y desde el este al oeste.
- Hmmm –simuló pensar Karib-. No, lo siento.
- ¿Querréis callaros ya y atrapar al niño? – dijo una voz muy grave desde las sombras del bosque cercano.
La sonrisa de Karib se desdibujó de su rostro, pues éste parecía ser un personaje mucho más peligroso que los otros dos juntos. Sin embargo no podía verlo. Ahora que se fijaba podía ver una gruesa silueta humana de la que debía de salir aquella voz. Su mirada se detuvo junto a los dos patéticos bandidos y descubrió que ellos también estaban blancos de miedo. Miraban hacia Karib como intentando evitar al otro hombre que, por lo que pudo deducir, era el jefe de la banda.
Poco a poco la figura salió de su escondrijo y Karib pudo ver con algo más de miedo en el cuerpo que se trataba de un corpulento hombre vestido con ropas negras a las que se superponía una armadura de metal. Una espada bajaba de su cintura hasta tocar el suelo enfundada y agarrada al cinturón negro que portaba el hombre. Su mirada continuó examinando al grotesco personaje hasta llegar a su cara. El pelo le caía por los hombros recogido cobre una coleta y su barba, de varios días, estaba completamente enmarañada. Con una expresión mezcla de odio y asco se acercó a los dos bandidos y los cogió por la cabeza. Fue en ese momento cuando se fijó en que sus manos eran enormes, casi el doble o más que las suyas.
Los hermanos temblaban de miedo incapaces de pronunciar cualquier palabra, pues nada más que salían de su boca sonidos sin significado. Tras unos gritos del jefe, parecieron tranquilizarse un poco y se liberaron de las grandes manos del hombre. Se recompusieron un poco y se dispusieron a dar caza al joven muchacho tal y como les había dicho el cabecilla mientras Karib veía como la cosa empezaba a ponerse fea de verdad.
Pero, dónde estaba Galdian en esos momentos. Qué tendría que hacer a aquellas horas de la noche. No podían haberle cogido aquellos bandidos porque eran demasiado torpes para funcionar sin alguien que les dirigiese. No tenía tiempo para pensar en esas cosas pues los dos hermanos se disponían se abalanzaban sobre él para cogerle y tuvo que reaccionar rápidamente. Se deslizó en dirección al río sin mirar atrás y sin saber muy bien por qué hacía aquello, pues allí no tendría ningún lugar donde esconderse de sus perseguidores. Pero ya no había nada que hacer, había tomado esa decisión. Miró hacia atrás y se sorprendió al descubrir que, aunque pésimos ladrones, aquellos dos elementos eran mucho más veloces que él y le estaban dando alcance rápidamente. Intentó pensar en algo, pero no podía concentrarse en planear nada mientras corría de esa manera. Pronto llegaría a la orilla del río y no sabría qué hacer. Ya se tiró una vez y no quería volver a repetirlo, aunque cerca de su desembocadura en el lago, apenas había una corriente apreciable.
Miró a los lados, pero lo que encontró era exactamente lo mismo que se había encontrado mientras tomaban el camino hacia Aucus, extensas llanuras sin más perturbación que algunos árboles salteados. Lo único que se diferenciaba de aquel monótono paisaje era el bosque situado a sus espaldas, pero le resultaría imposible llegar hasta él antes de que le atrapasen, y es que tenía que pasar entre los dos ladrones. En ese momento llegó a la misma orilla del río. Frenó como pudo y apunto estuvo de caerse a las aguas oscuras del Elo, pero consiguió evitarlo. Se dio la vuelta. Allí venían corriendo. Qué podía hacer. “Uno, dos, tres...” comenzó a contar para sí. Los bandidos se acercaban peligrosamente. “Cuatro, cinco, seis...” continuó sin preocuparse, aparentemente, de que los hermanos estaban a unos metros de él.”Siete, ocho nueve y....”
- ¡Diez!
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hm, aquí la cosa pega un pequeño giro, decidme si pega ese toque cutre de humor o es mejor q lo quite. No sé, yo lo vi bien en su momento.
Me quedo en vuestras manos críticas

nos e ves
Bueno.. empecemos que este mensaje viene repleto de mordaces comentarios.. [sati]

Primero.. ya sé quien es Karidbys.. es la reencarnación del mago Dulain.... [alien]

Segundo.. no pasa nada, siempre es bueno dar un toque de humor al relato, igual no pega mucho con la temática y el tiempo del relato, pero es gracioso y pega con la personalidad de karib.. ;)

Tercero.. los ladrones me han recordado a las fuerzas especiales de Freezer.. XD.. a que sí?.

Y creo que ya está, éste es más extenso de lo normal, pero se lee igual de bien... ya se está acabando lo que tenías escrito, no?.

Dónde está la chica prometida?... [chiu]

Saluditos wapo.
1º, la reencarnacion de quien??????
xDDD
tu mismo
2º asias, lo dejare pues
3º joe q pesao, en 1 o 2 capis aparecen. Mira, te pongo un avance q si no me pegas:

" Una muchacha de profundos y expresivos ojos azules y cabello del color de las hojas de otoño, dorado oscuro. Los labios de la muchacha eran de un dulce color rosado que resaltaba en su piel pálida y serena y sus manos parecieron terciopelo al tocar la piel desnuda del muchacho que se estremeció con el contacto entre los dos. "

vale?

y no, todavía queda bastante, entre otras cosas pq ya voy por la parte 10ª y el relato va por la 6ª, aq me pilla el toro ya mismo xDDD. Si te pasas por el recopilatorio verás la estructura más o menos en capitulos grandes del libro.

asias por lo de wapo, ya lo sabía jejejejeje

nos e ves

p.d. se me olvidaba........ po zi, la verdad es q en esa escena curiosa sí me inspiré un poco en las fuerzas especiales jejejeje
Escrito originalmente por karibdys


" Una muchacha de profundos y expresivos ojos azules y cabello del color de las hojas de otoño, dorado oscuro. Los labios de la muchacha eran de un dulce color rosado que resaltaba en su piel pálida y serena y sus manos parecieron terciopelo al tocar la piel desnuda del muchacho que se estremeció con el contacto entre los dos. "


[amor]
3 respuestas