Las flores del cerezo. (Cápitulo 35º).

A la mañana siguiente, los generales se reunieron. Yo acudí a la reunión junto a Himura en lugar de Saeba. Himura estaba muy afectado por la muerte de Saeba, era su mano derecha y extensión en el campo de batalla. La reunión fue breve, el tiempo necesario para acordar el siguiente movimiento. Nuestros exploradores y vigías ya habían advertido sobre la llegada de un gran ejercito por el este y otro algo menos numeroso por el noroeste. La decisión se tomó rápidamente, los ejércitos de Osaka partiríamos para tratar de frenar el empuje del ejercito menos numeroso, comandado por un tal Nobunaga, un pequeño señor feudal que había ganado poder apoyando al régimen Tokugawa. Los ejércitos de Kyoto se enfrentarían al ejercito que llegaba por el este. La llegada del resto de efectivos procedentes de Osaka constituían una gran esperanza, la vida del joven Emperador representaba la prosperidad y la paz, así como el orden religioso para todo el país. Pero para un soldado de a pie o un campesino, era difícil entender que debía dar su vida por el hombre que se nutría de su trabajo y esfuerzo.


Dediqué el resto de la mañana antes de la partida a rezar junto al lugar de descanso de Saeba. Y a meditar sobre la batalla vivida, y sobre mis actuaciones. Me encontraba sumido en mis más profundos pensamientos cuando escuche un ruido a mi espalda. Me giré para ver como se acercaba un hombre vestido con el uniforme de Osaka por el camino de piedra que conducía al cementerio. Me incorporé y salí a su encuentro, mientras me acercaba pude comprobar que no se trataba de un soldado o de un mensajero corriente. Su rostro era fino, sus manos cuidadas y sus movimientos delataban una buena educación.


- ¿Ayao Kendo? Respondí con un movimiento afirmativo. - Me dijeron que podría encontrarle aquí. Le traigo un mensaje urgente de Osaka.


- Gracias, ha debido de ser un largo viaje hasta llegar a encontrarme, vaya fuera pregunte por mi tienda y descanse, podrá lavarse y comer algo.


La misiva me desconcertó, un mensaje de los ejércitos de Osaka no vendría dirigido a mí si no al general Himura. El sobre era de un fino lienzo, al igual que el papel donde estaba escrita la carta. Mi nombre estaba escrito con una refinada caligrafía con caracteres pequeños pero muy claros. La letra era sin duda de mujer. Desdoblé el papel con sumo cuidado y miré la firma, aunque sabía de antemano lo que pondría. Busqué un lugar donde estar tranquilo, escogí un árbol cercano y me senté entre sus raíces.



No me atrevía a escribir estas palabras, mi posición y mi futuro enlace me impiden sentir lo que siento. Podrás decir que es imposible que te ame, que a penas nos conocemos. Pero la complicidad que tuve contigo me sirvió para darme cuenta de que no quiero casarme, al menos no con tu noble señor. Los paseos junto, las agradables charlas y el deseo que leía en tus ojos me quitaron mi ceguera. ¿Por qué he de vivir junto a alguien a quien no sé si aun deseo?, ¿por qué no soy libre para otorgar mi amor? todas estas dudas me asaltan desde tu partida. Creo que necesito que llenes el hueco que has dejado, creo que necesito saber si te quiero y si tu me quieres, creo que te necesito a mi lado.


Mi corazón se alegró cuando mi padre me comunicó que partiría junto a él hacia Kyoto, pero se ensombreció cuando descubrí que mi prometido también se dirige a Kyoto para consumar nuestra unión. Me enamoré de pequeña de el pero ahora no creo que ese sentimiento se mantenga. El destino es cruel y ha querido reunirnos a todos, tu defendiendo la ciudad, y yo prisionera de un hombre al que ya no amo.

Guarda esta carta con tu vida, si alguien la viera podría significar mi muerte, nos veremos en Kyoto no sé si para bien o para mal.

Yukio




Mi corazón se encogió, ella venía a Kyoto, el Gobernador debía estar muy convencido con la victoria para traer a su hija a la ciudad imperial. Aunque fuera para algo tan importante como su boda, bendecida por el Emperador en persona. Las tropas de mi antiguo señor y de su joven hijo también se dirigían a Kyoto. El circulo se cerraba, rodeándonos de guerra y muerte. ¿Volverían a florecer los cerezos con la llegada de la primavera?


Pasamos la tarde preparándonos y aprovisionándonos, pues en mitad de la noche partiríamos al encuentro de Nobunaga. La leyenda de este señor feudal había llegado hasta nosotros como un misterioso rumor, se decía que Nobunaga era invencible, pues había pactado su victoria con las fuerzas del averno y no podría ser detenido, se convertiría en Shogun de todo Japón. Hasta en las filas Tokugawa era temido, y no contaba con muchos aliados, pero a pesar de contar con un número inferior de hombres su avance era imparable. Venía arrasando todo a su paso, aldeas, campos, cultivos, había salido victorioso del asedio a tres castillos de los daimyos de la región, saqueándolos y quemándolos. Y ahora la única barrera entre Kyoto y él éramos las mermadas tropas procedentes de Osaka.


Salimos de madrugada dejando atrás los ensangrentados campos de la batalla. Según las últimas informaciones, Nobunaga se había detenido a un día de distancia de la capital para organizarse y mandar sus exploradores a reconocer el terreno. Varios de sus espías habían caído bajo nuestras flechas cuando trataban de acercarse a la ciudad. Pero era imposible asegurar que Nobunaga no estaría informado de nuestro avance igual que nosotros lo estábamos del suyo.


Avanzábamos con precaución pero a buen ritmo, nuestra intención era interceptar su avance al amanecer, cual sería nuestra sorpresa al comprobar que nuestro enemigo no se había movido de su improvisado campamento.
En fins, justo vuelvo y me encuentro capi nuevo, mira que bienXD.

Al grano, poca cosa que resaltar en este capi salvo la carta, pero bueno, yo por lo menos sabía que tomarías esta dirección desde hace maaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaazoooo y por ahora no me he equivocado, eso si, espero hacerlo porque no me gusta nada lo que me imagino que pasará:(, pero weno, yo es que soy mu raro.XD
Vaya con el tito hans!!!!!,,,... mas matado, mira que introducir de esta manera el idilio entre yakio y ayao,.... bien que estuviera cantado, pero de esta manera no me lo esperaba, tan de repente.....

Delbruck se nos ha vuelto un escritor comercial, empiezo a dudar si realmente morira ayao (como deber morir)....... que bochorno! [cartman]

Por lo demás, bien, me gusta la presentacion del nuevo "malo", sólo espero que no muera demasiado pronto, con la importancia que le has dado seguro que da juego. ;)

Ya era por cierto, porque seras que no escribias... [+risas]
Los acontecimientos se precipitan, esto es solo la presentación de lo que se avecina... La historia de amor solo es un complemento a la vida de Ayao, pero ahora no debe pensar en ella, porque puede costarle la vida, está apunto de pasar de un joven a un hombre, con la muerte de Saeba y lo que se avecina, se forjará su carácter. El desenlace es dudoso, ¿será Ayao un cobarde? o por el contrario tomará la decisión correcta.

El personaje de Nobunaga es histórico, y el que tenga el Onnimusa le conocerá sobradamente. Era un sanguinario y un asesino, no se detenía ante nada ni nadie.

A partir de aquí violencia, intrigas, desengaños, traiciones, amistad y amor. Comercial tal vez, pero solo escribo para mis lectores y les doy lo que quieren [chulito] [chulito] [chulito] [esbroma]

Nos os perdáis los próximos episodios. Gracias.
Escrito originalmente por Delbruck


A partir de aquí violencia, intrigas, desengaños, traiciones, amistad y amor. Comercial tal vez, pero solo escribo para mis lectores y les doy lo que quieren [chulito] [chulito] [chulito] [esbroma]

Nos os perdáis los próximos episodios. Gracias.


XD.... Dios..... [tadoramo] [tadoramo]
bueno, introduccion a la accion eh...... [ginyo]
Lo del amor de la chica hacia ayao estaba cantadisimo, veremos a ver como acaban.....:)
Salu2 y voy a x el 36.
5 respuestas