Amada y temida noche
Tic, tac, tic, tac. El otrora inaudible sonido del reloj atormenta mis oídos a tu llegada, el viejo parquet rechina con cada movimiento, las ventanas crujen violentamente con cada golpe de viento, y a lo lejos luces y extrañas sombras que se ocultan como temiendo ser descubiertas en semejante baile de sensaciones, de sentimientos enfrentados. Pudor, miedo, seguridad y tranquilidad llegan con la caída del día.
Y allí, bajo las sábanas, todo parece mejor. La esperanza se alimenta rodeada de sombras para renacer en cada nuevo día, no hay temor a pensar, ni a amar, ni tan siquiera a mostrar nuestros defectos ya que la oscuridad nos protege, nos hace invisibles y ajenos a todo lo que nos rodea.
También nos hace hombres libres, permitiéndonos hacer todo lo que el día impedía. Sueños, penas y pasiones se desatan bajo la luz de las estrellas como lo haría un bravío mar harto de morir en la orilla.
A veces mala compañía, a veces belleza divina, eres inspiración de hermosos poemas y tumba de brillantes poetas, cuna de muchos y regazo de rechazados, amiga del olvido y la melancolía pero a la vez dulce compañía.
Cada día espero ansioso tu llegada, pero cuando por fin me apremias con tu presencia decido esconderme, tal vez temiendo perderte, tal vez temiendo desearte demasiado, tal vez aterrorizado con la idea de no volverte a ver, de caer rendido con cada amanecer.
Sé que te necesito, pero me atormenta tu silencio, sé que no puedo huir de tu mirada pero me hiere tu indiferencia, tu soledad me hace débil y cuando estoy bajo la atenta mirada de tu brillante luna caigo peligrosamente enamorado de la tristeza.
A veces pienso en como sería mi vida si tu no estuvieras, pero no puedo soportar la idea del vacío que dejaría tras de sí la luz de los días. Aconséjame sobre como poder amarte sin que me acechen las pesadillas, sin que se apoderen de mí todos los miedos que te acompañan, explícame que hacer para bajar del cielo tan rápido sin que se reabran mis heridas.
Y es que ya casi no recuerdo tus caricias, tus dulces melodías y tu suave tacto, y es por eso que vivo en una interminable agonía. Para ayudarme sólo te pediré que vuelvas, yo te prometo que por ti sacrificaré hasta las estrellas, y es que dulce noche mía yo ya sólo deseo tu imposible compañía.
Espero vuestros comentarios. ¡Gracias por leerme!
Saludos

: 0%



