Ahora al fin
finalmente sí
puedo decir que soy libre.
Ahora que he decidido dónde dejar
estos huesos cansados el próximo invierno.
Ahora al fin,
por un momento
puedo decir que voy a vivir.
Ahora que ya me imagino recorriendo
las calles empedradas de musgo y virutas de hierro
al cobijo de alguna extraña calle
en idiomas que jamás soñé.
Ahora que mis planes se van lejos,
tan lejos, tan pequeños, tan silenciosos
como el agua corriendo por el valle
surcado por los glaciares de tus ojos.
Forbløffende los vientos que vienen
a empujarme más allá de las montañas
que un día subí con mis botas.
Forbløffende los nuevos tiempos,
ahora que al fin puedo decir
que es mi momento.


