silenthill escribió:Ahora mismo Cell es un procesador que se entiende y está perfectamente documentado. Ahora que los programadores aún pueden tener problemas con él, gente que trabaja sobre todo con SDK que es lo que tiene que ser más sencillo de utilizar, pues entonces se estudia como pueden mejorar esos aspectos y se aplica (como lo que se recoge en la patente que he recogido antes). Nadie ha dicho que vayan a usar un Cell2 como el que pretendía desarrollar IBM (1 PPU y 32SPUs). Que con Vita han tirado por ARM no la hace más o menos difícil de programar que PSP, por ejemplo, que no es difícil de programar y está basada en una arquitectura distinta como es MIPS. Vita es fácil de programar porque sus SDK son sencillos de utilizar, Sony trabajó muy duro en este tema para que no ser repitiesen los casos de PS2 y cierta medida de PS3, y además facilitan hacer ports de una forma "sencilla" entre PS3 y Vita. Si Sony ha tirado por ARM no ha sido por gusto sino siguiendo el consejo de sus socios tecnológicos (Toshiba e IBM, ¿adivina quien fabrica el SOC de Vita? ¿Adivina qué empresa está también vinculada al desarrollo de ARM?). Desgraciadamente Mips está cayendo en desuso y por esa vía poco se puede hacer aunque podría haber seguido con otros núcleos MIPS es posible que no les mereciera la pena, pero no es el caso de PowerPC que se sigue desarrollando y que tiene núcleos muy potentes e interesantes aparte de que Sony tiene licencia para su uso y ha sido participe de su desarrollo con lo cual eso que ya tienen ahorrado.
Un saludo.
Por mucho que se entienda el Cell y powerpc siempre va a ser más barato desarrollar sobre x86, yo creo que Sony va a tirar por full AMD con hardware quasi standard, que es mucho más barato que hardware creado especialmente para consola, sobretodo en cuanto a inversión inicial se refiere, creo que Sony por el momento no se plantea volver a vender hardware a pérdidas los primeros años. Veremos quien acierta al final. Y las patentes de 2010 ahora no quieren decir nada, el cambio hace poco en la directiva de Sony conlleva un cambio en la política de toda la empresa, videojuegos incluidos.