En la mesilla de noche reposaban el reloj, un libro viejo y un paquete de cigarrillos. Sobre la cama, en la pared, un imponente crucifijo amenazaba con abalanzarse sobre la fragil figura de la niña que estaba atada en la cama. Sudando, sangrando, semiinconsciente. El Padre Braulio volvió a entrar en la habitación, se había dado una ducha, estaba agotado, llevaba casi dos semanas intentando sacar al demonio de Virginia, la niña poseida. La encontró en la calle, temblando, y profiriendo insultos a otras niñas, entonces decidió ayudarla. El padre Braulio volvió pesadamente a sacar su instrumental de exorcizador y comenzó de nuevo el proceso.
-¡¡Sal de su cuerpo, maldito demonio!!¡Sal!¡Cristo te lo ordena!¡Tu amo te lo ordena!
La niña temblaba y se revolvia casi sin fuerzas ya, el demonio pronto la dejaría vivir su infancia, sangraba por las heridas estigmáticas, decia palabras inintengibles.
- ¡¡Sal demonio!!
un hilillo de voz salió de la boca de la niña entre llantos
-...no soy el demonio...
- ¡¡Hijo de Dios!!¡Debes obedecerle abndona la falacia ¡¡Sal de su cuerpo.
Virginia se estremecía.
- ¡Sal de su cuerpo!
La niña vomitó
- ¡¡SAL DE SU CUERPO!!
ENtonces la puerta de la habitación se abrió de golpe y entraron unos hombres uniformados con linternas.
- ¡¡POLICIA!! Apártese inmediatamente de esa niña.
El cura recibió un culatazo en toda la boca le que le hizo caerse de la cama saliendo del cuerpo de la niña.Mientras le esposaban le informaban con sumo desprecio.
- Braulio Castellan, queda usted arrestado por el secuestro, violación y asesinato de Lucia Llorente, Emanuela Cordoba, Emanuela Montés y por el secuestro y violación, degenerado hijo de puta, de Virginia Pastor. ¡¡Llevaos esta escoria de mi vista!!