Tuve un sueño turbulento. La pesadilla de anoche volvió a azotarme, y me levanté de nuevo fruto de un repentino dolor en el costado. Era exactamente la misma sensación que tuve por la mañana, sin embargo, no conseguí recordar nada de aquel sueño. Apenas unas sombras y un grito glacial.
Bajé hacia el salon. Durante un instante, estuve tentado de llamar a mi madre, mas enseguida recordé que ella jamás podría escucharme. Con este pensamiento en mente, me metí en la ducha, y estuve pensativo, pensando exclusivamente en la visión de aquel mediodía: Debajo de la falda de Marta. Sentí una extraña excitación en el Pubis que jamás había experimentado.
Apenas faltaban cinco minutos para mi encuentro con Marta. Me vestí torpemente, y me largué de aquella casa, dispuesto a recorrer la aventura mas grande de mi vida.







