Vagabundo de repetidas calles
nacidas de los pozos de tu mente,
oscuras, vacías, insustanciales,
en cada rincón se respira muerte
En este lugar, no hay verdad
como la mentira, y la mentira
nunca pudo ser verdad.
En este lugar, todos te miran,
aquellos a los que dejaste atrás,
aquellos por los que suspiras
Eres una gaviota aturdida,
un soñador que no puede dormir.
Tus alas, gravemente heridas,
no encuentras lugar adonde ir
Eres la nada aspirando al todo,
un cofre sin tesoro.
Un corredor que no puede andar
por temor a poder tropezar
Eres un orador que no sabe hablar
cuyas ideas permanecen atadas
en un vano intento de liberarlas
y deshacerte de la nada
El hambre trasvasa tu cuerpo,
buscas un lugar donde refugiarte
Pero aún no es el momento
y en la calle sigues, agonizante
Te compadeces de ti mismo,
expulsando lágrimas secas,
maldiciendo tu pasado,
maldiciendo a quien te dejó allí.
Ahora estás perdido, no sabes adonde ir.
Todo es oscuro, y el centelleo de las estrellas
demasiado tenue como para seguir.
Tus ojos, tu única guía,
gritando torpes melodías
con la ingenua intención
de que traspasen la noche
y la conviertan en día
Oyes aquellas sinfonías
sonando en la distante lejanía,
llorando por su homogénea compañía.
Anhelas una sonrisa,
anhelas un amor
anhelas poder asomarte a una cornisa
y saltarla sin temor.
Anhelas el cielo,
anhelas las estrellas
anhelas el Universo
pegado a tu vera
Pero ahí permaneces
en algún lugar del laberinto
perdido, confuso
atado como un recluso
Ahí permaneces, estático trotamundos.
En uno de estos eternos viajes
por estas oscuras y andrajosas calles
He encontrado tu morada
tan escondida, tan aislada
Con tu máscara tan atada
ocultando el rostro entristecido
Observando tras tu ventana
el mundo frío y dormido
mientras gime y grita tu alma
Pero puedo ver a través de tu rostro
tu centelleante sonrisa no me engaña
puedo ver las lágrimas de tus ojos
la oscura profundidad de tu mirada
la belleza que de ti emana.
Tras todas estas falsas apariencias
escondemos nuestras emociones
nos alejamos de la vulgar audiencia
Reprimimos nuestras pasiones
nos compadecemos de las dolencias
Incansable buscas tu esencia
y no te percatas del vagabundo
que tras tu puerta hace presencia.
Encerrada tras ese incansable muro
mientras yo espero con impaciencia
Aunque caminamos en el mismo lugar
perdidos en busca de respuestas
no puedes verme tras tu muro de cristal
mientras cargas con la piedra a cuestas
En la calle espero a que estés dispuesta
mientras que el agónico frío de la melancolía
sube a través de mi espalda con agonía
Ansiando de ti alguna respuesta.
Los escritos del muro de soledad
Las canciones torpemente cantadas
La poesía que ansía libertad
Mi miedo e inseguridad
mis intenciones siempre frustradas
Mi amor sin final
¿Debería dejarlo todo tras tu ventana?
O dime, ¿debería esperar?