En el Xbox Game Showcase siempre hay espacio para los indies, y en la edición de este año una parte de este hueco lo ha ocupado Bad Magpie, una aventura narrativa desarrollada por el estudio británico Milktooth. El título estará disponible en 2027 para Xbox Series, Game Pass y PC a través de Steam.
Bad Magpie pone a los jugadores en la piel de una urraca que, tras ser abandonada por su bandada, se embarca en una caótica búsqueda para recolectar baratijas con la esperanza de ganarse el afecto de una estrella caída. La urraca no solo se encuentra desamparada y solo, sino que también le falta un ala y por ello no puede volar. A pesar de todo, su obsesión con la estrella caída la impulsa a buscar todo tipo de cosas brillantes, así que los jugadores se las deben ingeniar para conseguir que la urraca de una sola ala consiga su objetivo.
"Quema el prado, seca una piscina, cárgate un coche... No podrás volar, pero hay muchas formas de moverte por el mundo... y tú vas a probarlas todas", dice la descripción de Bad Magpie. "Tu plan es sencillo: encontrar las cositas brillantes. Ganarte a la estrella. Curarte de tu soledad".
Bad Magpie es un sandbox narrativo de mundo abierto "que, aunque pequeño, está plagado de detalles que picotear, robar, combinar y trastear", comenta el equipo de desarrollo. Las mecánicas del juego funcionan con la lógica de los dibujos animados. Por ejemplo, chillar en un megáfono rompe los cristales y picar un pedernal prende un fuego. Los jugadores deben decidir cómo lograr que la urraca consiga su objetivo, ya sea con fuerza o estudiando el escenario. No importa el método siempre y cuando se consigan objetos brillantes que permitan llegar a la estrella caída. Cada rompecabezas tiene varias soluciones
"No hay diálogos, ni texto, ni cinemáticas. Solo hay un mundo que recompensa a los curiosos que se atreven a investigarlo", añade Milktooth. El equipo de desarrollo también pone de relieve la elaboración a mano de un mundo que reacciona a las acciones del jugador y la presencia de interacciones táctiles con ASMR, "cada picoteo, tirón y movimiento está diseñado para ser agradable al oído", dice el estudio.
Bad Magpie pone a los jugadores en la piel de una urraca que, tras ser abandonada por su bandada, se embarca en una caótica búsqueda para recolectar baratijas con la esperanza de ganarse el afecto de una estrella caída. La urraca no solo se encuentra desamparada y solo, sino que también le falta un ala y por ello no puede volar. A pesar de todo, su obsesión con la estrella caída la impulsa a buscar todo tipo de cosas brillantes, así que los jugadores se las deben ingeniar para conseguir que la urraca de una sola ala consiga su objetivo.
"Quema el prado, seca una piscina, cárgate un coche... No podrás volar, pero hay muchas formas de moverte por el mundo... y tú vas a probarlas todas", dice la descripción de Bad Magpie. "Tu plan es sencillo: encontrar las cositas brillantes. Ganarte a la estrella. Curarte de tu soledad".
Bad Magpie es un sandbox narrativo de mundo abierto "que, aunque pequeño, está plagado de detalles que picotear, robar, combinar y trastear", comenta el equipo de desarrollo. Las mecánicas del juego funcionan con la lógica de los dibujos animados. Por ejemplo, chillar en un megáfono rompe los cristales y picar un pedernal prende un fuego. Los jugadores deben decidir cómo lograr que la urraca consiga su objetivo, ya sea con fuerza o estudiando el escenario. No importa el método siempre y cuando se consigan objetos brillantes que permitan llegar a la estrella caída. Cada rompecabezas tiene varias soluciones
"No hay diálogos, ni texto, ni cinemáticas. Solo hay un mundo que recompensa a los curiosos que se atreven a investigarlo", añade Milktooth. El equipo de desarrollo también pone de relieve la elaboración a mano de un mundo que reacciona a las acciones del jugador y la presencia de interacciones táctiles con ASMR, "cada picoteo, tirón y movimiento está diseñado para ser agradable al oído", dice el estudio.