Llovía muchísimo

Llovía muchísimo. Un tormenta tonta de verano, no por habitual menos sorprendente. Tanto, que me encontró en la playa y a duras penas conseguí salir de la arena con todas mis cosas. Y, claro, gente que había sido más rápida que yo ya ocupaba la marquesina de la parada de autobús así que tuve que guarecerme bajo uno de los árboles que adornaban el paseo junto a la playa. Eran más o menos las 7 de la tarde.

Podría lamentarme del frío o de estar mojado, pero la verdad es que pronto me olvidé de todo: a mi lado, con el pelo goteando y un vestido ibicenco medio empapado que traslucía un bikini negro estaba la chica más guapa que yo hubiera podido imaginar. Confieso que el hecho de que dejara entrever su bikini me resultaba… vamos a decir “estimulante”, pero es que luego, siempre de reojo, comprobé lo larga que era su melena y lo bonitos que eran sus ojos, por muy teñidos de rabia que estuvieran teñidos en ese momento.

- Vaya mierda ¿no?

No hubo respuesta. Creo que ni me escuchó.

- ¿Quieres taparte bajo mi toalla? Menos es nada…

Ahí ya me miró. Comprobó que no parecía un mal tipo, volvió a mirar la que estaba cayendo y sin decir una palabra levantó los hombros y dio un paso para acercarse más. Yo estiré la toalla y la cubrí.

- ¿Estabas en la playa? –dije, y una fracción de segundo después me di una fuerte palmada imaginaria en la frente: si había una frase más estúpida y una respuesta más obvia sería difícil encontrarla.

- Sí –respondió, sorprendentemente- y lo malo es que justo acababa de llegar.

- ¿Tan tarde? –vi que no era una buena pregunta y maticé - ¿es que trabajas o algo así?

-Algo así –y esbozó una sonrisa- pero intento aprovechar las últimas horas del día siempre que puedo. Y hoy no ha podido ser, ya ves. Qué mierda…

Confieso que ver que me seguía la conversación me dejó tan aturdido que apenas podía pensar qué más añadir para no perderla por parecer estúpido… Improvisé algo.

-¿Y ahora qué vas a hacer? ¿Cómo no hay playa se acabó el día? – improvisar no es lo mío, comprobado, así que mostré la mejor de mis sonrisas para no parecer un entrometido ni un ligón al asalto.

-Sí, supongo… - no sé siquiera si llegó a ver mi sonrisa pues tenía la mirada más bien perdida entre las nubes grises y la cortina de agua.

Tronó.

Y noté que un ligero temblor le recorría el cuerpo, justo antes de moverse apenas unos centímetros más cerca de mí.

-¿Tienes frío o es miedo? –dije a modo de broma.

Y entonces me miró. Sí, en ese momento sí que me miró y lo hizo directamente a los ojos… y ahí ya me di por perdido. Fue tan intenso que incluso mi ojos ignoraron la orden del cerebro de comprobar la forma de sus pechos –esa mirada furtiva que todo chico realiza al menos una vez por minuto-.

-Desde pequeña tengo un miedo incontrolable a los truenos. No sé qué trauma será –intentó sonreír- pero la verdad es que no lo puedo controlar. Así que, por favor, no te vayas corriendo si llega tu autobús ¿vale?

-Tranquila, no lo haré –“¡no me iría ni corriendo ni andando! Vamos, con lo preciosa que eres…” pensé. Sonrió y se acercó dos milímetros más.

-Coge este extremo de la toalla –y le ofrecí el que yo sostenía sobre su cabeza y ella lo tomó entre sus dedos. Bajé mi brazo, despacio, rozando su espalda y la agarré del hombro - ¿mejor así?

En la mirada que me lanzó sentí una mezcla de sorpresa y agradecimiento. Sonreí y por dentro suspiré. Creo que llegué a sentir como me temblaban las piernas de la tensión.
Silencio. Pero un silencio cómodo. Sólo interrumpido por un trueno que propició que ella se aproximara más y yo pudiera estrecharla más en mi abrazo. Sentí el olor de su piel, mezcla de crema y la sombra del perfume que debió de ponerse para su trabajo o lo que fuera. Cerré los ojos y traté de retener ese momento para siempre en mi memoria. Su cabeza se apoyó en mi hombro. Suspiré. Y ese suspiro sí que salió. Noté –no sé cómo, pero lo noté- que sonreía.

-¿Tienes prisa? Porque igual es mejor ir a tomar algo caliente en lugar de esperar aquí…

-La verdad es que sí que tengo frío… pero no sé, así mojada en un café igual me enfrío más… - recé para que esa opción fuera descartada… -. Bueno, si conoces un sitio muy muy cerca… -¡funcionó mi oración!

Tuve que pensar más rápido que nunca antes en vida dónde ir, pero no dejé de agarrar su hombro ni sentir su cuerpo junto al mío. Por suerte un pequeño café-bar que conozco estaba a unos metros después de cruzar la calle. Así que la empujé suavemente fuera del cobijo del árbol y la animé a caminar lo más rápido posible. Fueron 4 minutos bajo la lluvia y de árbol en árbol, pero no la solté ni un segundo y ella me agarró de la cintura.

Llegamos un poco mojados, sí, pero realmente el sitio era pequeño y estaba calentito. Tipo tetería, con sus luces tenues y cojines para sentarse en el suelo. Cómo e íntimo.
Le recomendé el chocolate a lo árabe, una mezcla que hacían ahí. Aceptó y cuando llegó la taza la agarró para calentarse los dedos mientras el chocolate se hacía bebible sin riesgo de quemarse…

-Mira… -le cogí las manos. Se sorprendió.

-¿Cómo es que tienes las manos calientes?

Mantuve sus manos entre las mías. De verdad que no quería soltarlas. Su piel era suave. No puede evitar acariciarla. Ella sonrió y las soltó para dar un sorbo de su bebida. No pude evitar reirme cuando levantó la cara con una gota de nata pegada a la nariz. Ella se sonrojó y se limpió rápidamente. Me golpeó el hombro suavemente mientras reía. Dejó las manos sobre la mesa. Se las cogí de nuevo. Me miró sonriendo.

Fuimos charlando entre sorbo y sorbo de chocolate. Y cuando no bebíamos, las manos volvían a entrelazarse. Y mis dedos cada vez más atrevidos acariciaban su piel de manera menos discreta.

Se movió y dejó caer su cuerpo entre mis brazos. Cogió mis manos y se rodeó con mis brazos. Su pelo aún estaba húmedo, pero me encantó sentirlo en mi cara. De nuevo su olor entró en mí. Apreté suavemente y dejé mis labios rozando su piel. Ella no se movió y me dejó mantener ese contacto casual pero no casual. Se me escapó un beso. Y ella se giró.

-¡Oye! –sonaba como a reprimenda pero su sonrisa era tan grande que sólo pude levantar los hombros sonriendo como un tonto y decir:

-¡No he podido evitarlo!

-Ven aquí – se encaró, puso su mano sobre mi cara y posó sus labios en los míos.
En esa postura, pude sentir como sus pechos se aplastaban contra mí… La besé, mis labios se pegaron a los suyos y los entreabrió. Mi lengua salió tímidamente y se encontró con la suya. Nuestras manos se movieron acariciándonos. Yo no daba crédito, pero ella, con las manos aún no precisamente tibias acarició mi cuerpo bajo la camiseta. Un escalofrío me recorrió. Ella, al notarlo, intentó quitar las manos pero la agarré y entre besos dije que estaba bien.

La luz era baja. Estábamos en un rincón de aquel lugar… no sé si era eso o el calor de ese chocolate con un toque de menta y un poco de chile pero lo cierto es que tanto ella como yo nos olvidamos de dónde estábamos y dejamos nuestras manos atreverse a explorar nuestros cuerpos… la toalla que con que nos cubríamos terminaba por ayudar a la aventura.

Palpé sus pechos suavemente, notándolos firmes, grandes, pesados y con el pezón endurecido. Ella también pudo comprobar que algo en mí se había endurecido. Fueron siempre caricias, suaves, casi roces accidentales… y eso me excitaba sobremanera.
El contacto de su lengua, su piel suave, sus manos por mi cuerpo, mis manos en el suyo, bajo el vestido blanco… rozando el límite de su bikini, casi entrando pero limitándome a dibujar formas abstractas en sus muslos hacia su ingle… el tiempo volaba y yo no quería ni darme cuenta…


Nota: Este texto lo he escrito motivado por una petición de relato en el concurso de MisterEOL pero bueno, aquí es donde tiene que estar. A ver qué os parece!!

Edito para quitar una frase y una errata que acabo de ver.
Lowell está baneado por "saltarse baneo con clon"
Esperaba algún relato tuyo o algo por el estilo a sabiendas que eras licenciado en filología XD

No sé, lo veo correcto, normal. No me consigue llamar mucho la atención porque lo veo sencillo, aunque por otra parte efectivo. En algunas frases se podrían cambiar algunas palabras para que se ajustaran más al estilo que tienes (es decir, usas palabras muy cultas en una frase y cambias a otra con mucho menos "nivel", por así decirlo). Quizá le falta algo de romanticismo y menos descripción explícita de como se empiezan a meter mano los personajes, no sé, conforme leía pensaba que iba a acabar todo mucho más sentimental y abstracto.

Que tampoco soy nadie para decir que has hecho algo bien o mal, no tengo ni tu vocabulario ni tu nivel en general XD
Cualquiera puede dar su opinión y desde luego que la tuya vale mucho!!!

Voy a mirar un poco eso que me comentas. Y, sí, la verdad es que la petición que me hicieron fue de relato erótico y creo que al final la parte erótica me ha quedado un poco hasta forzada tal vez [+risas]
Sobra la última frase, no? Eso creo que lo veo muy claro... de hecho, eso lo edito ahora mismo :)
Lowell está baneado por "saltarse baneo con clon"
Es que si el relato es erótico, debería empezar de una manera menos...dulce, por decirlo de alguna forma. Más fuerte, sensual, salvaje. En cambio empieza con mucho sentimiento (lo prefiero así, dicho sea de paso). Quizá es lo que dices, queda algo forzado por como comienza (me gusta más la primera parte que la segunda).

La última frase...pues mal del todo no queda. Lo único es que a los chicos a los que iba dirigido el relato...se debían de haber quedado con cara de WTF y pensando "Ah, así es como los mayores se lo montan?" XD
Me ha gustado. La historia no tiene mucho de especial, me gustan más aquellas donde hay de alguna manera un reto entre los dos personajes, con un juego de tira y afloja; pero es bonita y agradable de leer. Me gusta cómo has descrito que su mirada pierde al narrador por su intensidad y en general esa inocencia que parece que desprende todo el relato. La última parte quizá me ha parecido breve (vale, soy una depravada y me hubiera gustado leer algo más detenidamente esos momentos). No es que sea algo muy guarro, pero lo agradezco viniendo de ti.

Es que si el relato es erótico, debería empezar de una manera menos...dulce, por decirlo de alguna forma. Más fuerte, sensual, salvaje. En cambio empieza con mucho sentimiento (lo prefiero así, dicho sea de paso). Quizá es lo que dices, queda algo forzado por como comienza (me gusta más la primera parte que la segunda).

Tienes razón. Quizá es un cambio un poco brusco y todo sucede muy rápidamente. No es tan fácil hacer un relato erótico cargado de sentimientos, o viceversa. Es lo que comentaba de que me hubiera gustado que se hubiese detenido más en esa segunda parte.

El final era un guiño a How I met your mother, ¿no?
Un poco de sensualidad nunca viene mal en estos tiempos que nos ha tocado vivir. Más relatos de este tipo y menos violencia que nos hace sentirnos tan desgraciados como miserables.
Uhhh no te imaginaba escribiendo estas cosas, me voy a poner palote XD .
Pues me ha gustado, sí sí.
6 respuestas