Me ilusioné y creía que habían descubierto a los de la SGAE, demasiado bueno para ser cierto.
Leí lo de toxicómano, y no me extrañaría que los de la SGAE se metieran más rayas que las de un campo de futbol, digamse maradona.
Esto es picaresca inocente comparada con los
mafiosos de la
SGAE que cobran un
impuesto revolucionario a todos nosotros por comprar un disco virgen, scanner, impresora...